Un agricultor en Pensilvania ha tomado la firme decisión de rechazar una oferta de 14 millones de euros por sus tierras, con el objetivo de evitar su conversión en un centro de datos de inteligencia artificial. A sus 86 años y tras seis décadas dedicadas a la agricultura, Mervin Raudabaugh optó por vender únicamente los derechos de desarrollo de su propiedad por 1,7 millones de euros, una fracción de la oferta inicial, para asegurar que sus 105 hectáreas permanezcan en uso agrícola.
La oferta que desestimó Raudabaugh superaba los 15 millones de dólares (aproximadamente 14 millones de euros) por sus 261 acres (unas 105 hectáreas) en Silver Spring Township, en el condado de Cumberland. Los promotores valoraban cada acre en 60,000 dólares, pero él decidió no aceptar.
"No quería que mis granjas fueran destruidas. Ese era el fondo del problema. No era tanto el aspecto económico lo que me importaba. Simplemente no quería ver esas dos granjas arrasadas", expresó Raudabaugh, reflejando su profundo apego a la tierra.
Su conexión con estas tierras trasciende lo profesional; ha trabajado en esos campos durante casi 60 años. Fue en esos terrenos donde vivió momentos significativos de su vida, como la pérdida de su madre en sus brazos y la crianza de sus hijos junto a su esposa, Anna Mae, ya fallecida.
La decisión de Raudabaugh ha generado un intenso diálogo en su comunidad, donde sus amigos se muestran "muy contentos" con su elección. Para él, la propiedad representa un refugio para la fauna silvestre, donde ciervos y tortugas coexisten, y su deseo es que otras familias puedan disfrutar de ese lugar en el futuro.
En lugar de vender las parcelas de tierra, Raudabaugh firmó un acuerdo con el Programa de Conservación del Territorio de Silver Spring Township, un mecanismo que permite a la comunidad conservar el uso agrícola del terreno. A través de este acuerdo, cedió el derecho a construir sobre esas tierras, recibiendo poco menos de 1,9 millones de dólares (alrededor de 1,7 millones de euros).
La formalización de esta operación se llevó a cabo el 30 de diciembre de 2025, en colaboración con el Lancaster Farmland Trust, garantizando la protección perpetua de más de 105 hectáreas. Esto significa que, independientemente de quién sea el propietario en el futuro, se prohibirá cualquier uso no agrícola o natural, evitando la construcción de urbanizaciones, centros comerciales o centros de datos. Este programa, activo desde 2014, se aplica a parcelas de al menos cuatro hectáreas de espacios abiertos, bosques, tierras de cultivo o zonas húmedas.
El interés de los promotores en esta área de Pensilvania se debe a la necesidad de terrenos planos, con acceso rápido a la red eléctrica, fibra óptica y fuentes de agua para la refrigeración de los sistemas en los centros de datos.



