Gobiernos de economías emergentes enfrentan un dilema recurrente: proteger sectores estratégicos versus atraer capital extranjero necesario para el crecimiento. India acaba de recalibrar esta ecuación al aprobar 29 propuestas de inversión extranjera directa por aproximadamente 500 millones de dólares, permitiendo a inversores de países vecinos, incluido China, adquirir participaciones no controladoras de hasta el 10% sin aprobación previa. El Ministerio de Comercio e Industria confirmó que estas iniciativas, que suman 48.95 mil millones de rupias, abarcan tecnología de la información, inteligencia artificial, manufactura, farmacéutica, centros de datos y servicios de transporte.

Esta apertura selectiva responde a una realidad económica que las políticas restrictivas no han logrado resolver. Aunque la inversión china acumulada en India entre 2000 y 2025 apenas alcanzó 2.5 mil millones de dólares, el déficit comercial bilateral superó los 116 mil millones en 2025, evidenciando que el escrutinio riguroso de años anteriores no frenó el flujo de mercancías chinas. Nueva Delhi reconoce que la estrategia de cierre no ha generado los resultados esperados y opta por canalizar capital extranjero hacia cadenas de suministro de manufactura y tecnología, manteniendo salvaguardas contra adquisiciones de control total. Esta decisión se implementó tras una aprobación gubernamental en mayo y refleja una postura cautelosa que persiste tras los enfrentamientos fronterizos de 2020.

La medida se inscribe en un contexto de fortalecimiento macroeconómico. Las reservas de divisas de India alcanzaron 581.9 mil millones de dólares, un incremento de 7.2 mil millones en una semana, mientras que las reservas de oro llegaron a 111.4 mil millones. El Banco de Reserva de India cuenta con márgenes de maniobra considerables, con reservas totales superiores a 716 mil millones de dólares, lo que le permite proteger la rupia ante volatilidades externas. Este fortalecimiento se sustenta en un esquema de depósitos y swaps en moneda extranjera que ha atraído más de 50 mil millones de dólares. Aunque las reservas se recuperan tras una disminución desde el récord de 728.5 mil millones de finales de febrero, la estrategia de apertura selectiva sugiere que Nueva Delhi busca complementar su estabilidad cambiaria con inversión productiva en sectores de alto valor agregado, redefiniendo el equilibrio entre autonomía estratégica y acceso al capital global.