Mercados emergentes como Colombia experimentan ciclos de apreciación cambiaria que desafían las expectativas tradicionales de riesgo. Durante agosto de 2026, el peso colombiano se fortaleció de manera contundente, con la Tasa Representativa del Mercado (TRM) cayendo 2.06% en una semana hasta alcanzar $3,053.48, nivel no registrado desde octubre de 2018. Esta apreciación acumuló una disminución mensual del 6.12% y una caída anual cercana al 18.5%, señalando un cambio estructural en la percepción de riesgo y en los flujos de capital hacia la economía colombiana.
La apreciación del peso responde a una confluencia de factores internos y externos que desafían la teoría convencional sobre shocks fiscales. Internamente, los inversionistas anticipan flujos de divisas provenientes de pólizas de aseguradoras, cooperación internacional y créditos multilaterales destinados a la reconstrucción tras el terremoto de magnitud 7.4 del 10 de agosto. Externamente, la debilidad del dólar a nivel global, derivada de anuncios del Tesoro estadounidense y la moderación en expectativas de incrementos de tasas de interés, ha presionado la moneda norteamericana. A esto se suma el diferencial de tasas en Colombia, donde la inflación anual de julio se situó en 6.03% mientras la tasa del Banco de la República alcanzó 12%, generando un diferencial real cercano al 6% que sostiene la oferta de dólares en el mercado. El respaldo del petróleo también ha jugado un papel crucial en esta dinámica.
La reacción del mercado fue atípica ante un evento de tal magnitud. Según analistas de mercado, un impacto fiscal de esta naturaleza normalmente debería traducirse en un aumento en la prima de riesgo país y un incremento en el valor del dólar. Sin embargo, la moneda se apreció 2% en cuatro sesiones a pesar del sismo, evidenciando que los inversionistas interpretan la reconstrucción como un flujo de dólares inminente. Esta confianza en las políticas promercado contrasta con patrones históricos de volatilidad cambiaria ante crisis de oferta. El volumen de operaciones en la sesión del miércoles alcanzó USD 1,645 millones en 2,691 transacciones, demostrando liquidez sostenida en el mercado spot.
Implicaciones para la competitividad y la política económica emergen de esta apreciación. Mientras que el fortalecimiento del peso abarata las importaciones y alivia presiones inflacionarias, presenta retos para los sectores exportadores y la competitividad comercial internacional. El Banco de la República realizó su primera compra de USD 399.9 millones dentro de su programa de acumulación de reservas, aunque este volumen se situó por debajo de lo habitual, señalando una estrategia de intervención selectiva. Los tomadores de decisiones en el país requieren seguimiento continuo de factores globales como el comportamiento del dólar y los precios del petróleo, que continúan influyendo en la dinámica del mercado cambiario colombiano y en la sostenibilidad de este ciclo de apreciación.



