Crecimiento económico de México se contrajo por debajo de expectativas en el segundo trimestre, con una revisión a la baja que expone vulnerabilidades estructurales en sectores clave de la economía. Inicialmente proyectado en 3.3% trimestral para actividades primarias, el ajuste posterior a 2.4% refleja correcciones significativas en agricultura, ganadería y pesca tras incorporar datos administrativos más recientes. Esta brecha entre estimaciones preliminares y cifras finales subraya un patrón recurrente en la volatilidad de las métricas económicas mexicanas, donde la información incompleta en primeras rondas genera revisiones sustanciales.

Desempeño sectorial revela un panorama fragmentado que complica el diagnóstico de recuperación económica. Mientras actividades secundarias mantuvieron cierta estabilidad con crecimiento trimestral de 1.6%, dentro de este agregado emergen dinámicas contradictorias: minería avanzó 4.9% anual y construcción 4.8%, pero manufacturas retrocedieron 0.4%, indicador crítico para una economía que depende de este sector para competitividad exportadora. En servicios, la caída de 0.1 puntos porcentuales (de 1.5% a 1.4% trimestral) refleja debilidad en alojamiento y preparación de alimentos con contracción de 2.6%, aunque comercio al por mayor compensó parcialmente con expansión de 11.3%. Esta heterogeneidad sugiere que la recuperación no es generalizada sino concentrada en nichos específicos, dejando amplios segmentos en estancamiento relativo.

Incorporación de información de encuestas en construcción, manufacturas, comercio y servicios, junto con registros administrativos de empleo, provocó ajustes a la baja en cifras sin estacionalidad: crecimiento anual del PIB se revisó de 2.2% a 2.1% para el segundo trimestre, y acumulado del primer semestre de 1.2% a 1.1%. Estas correcciones, aunque aparentemente marginales en puntos porcentuales, representan cambios significativos en la trayectoria de recuperación esperada y tienen implicaciones directas en decisiones de inversión corporativa, política fiscal y expectativas de empleo. Para estrategas empresariales, esta volatilidad en las cifras oficiales refuerza la necesidad de construir escenarios de planificación con márgenes de seguridad más amplios y monitoreo continuo de indicadores adelantados en lugar de confiar exclusivamente en revisiones retrospectivas del PIB agregado.