Autoridades sanitarias confirmaron un segundo caso de gusano barrenador del ganado (GBG) en Sonora, detectado en el municipio de Yécora, en la zona serrana de la entidad. Este hallazgo ocurre en un momento crítico: pocas horas antes de la esperada reapertura de la frontera para exportación de ganado en pie mexicano hacia Estados Unidos, tras un cierre que ha durado más de 21 meses.
Progresión geográfica alarmante marca la trayectoria de la plaga en el estado. El primer caso fue identificado el 19 de agosto en Munihuasa, municipio de Álamos, al sur de Sonora, a aproximadamente 480 kilómetros de la frontera internacional. Con el reciente brote en Yécora, esa distancia se ha reducido a solo 334 kilómetros, indicando un avance hacia el norte del país que pone en riesgo los protocolos de bioseguridad binacionales. Esta situación representa una amenaza directa para los acuerdos comerciales con Estados Unidos y para la viabilidad de las operaciones ganaderas en la región fronteriza.
Impacto económico y sanitario nacional requiere respuesta coordinada. Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), actualmente hay mil 937 brotes activos de GBG en todo el país, con operativos de vigilancia epidemiológica en marcha para contener la dispersión de la mosca causante de esta miasis. El cierre prolongado de la frontera ya ha generado pérdidas económicas que superan los 2 mil millones de dólares, afectando a miles de familias que dependen de la ganadería. La confirmación del nuevo brote en Yécora coincide con la fecha programada para la reapertura fronteriza, complicando los planes de reactivación comercial y obligando a autoridades y productores a intensificar esfuerzos de contención simultáneamente con la reanudación de exportaciones.



