Economía mexicana experimentó un crecimiento del 1.4% en el segundo trimestre de 2026 en comparación con el trimestre anterior, y un incremento del 2.1% en términos interanuales. Este avance se ha visto impulsado por el dinamismo de los sectores agropecuario, industrial y de servicios, en un contexto de incertidumbre comercial con Estados Unidos que continúa generando desafíos para el país.
Se trata de un crecimiento moderado que refleja la fragilidad de la economía mexicana frente a presiones externas. Según datos de instituciones de análisis económico, la dependencia comercial con Estados Unidos sigue siendo un factor crítico que limita la expansión más robusta del producto interno bruto. Los sectores que han mostrado mayor dinamismo son aquellos con capacidad de adaptación a cadenas de valor globales, particularmente en manufactura y servicios especializados.
Esta trayectoria económica se enmarca en un ciclo más amplio de desaceleración en América Latina, donde factores como la volatilidad de precios de commodities, las presiones inflacionarias residuales y la incertidumbre geopolítica han limitado la expansión regional. Para los próximos trimestres, analistas advierten que el crecimiento económico mexicano dependerá en gran medida de la resolución de tensiones comerciales y de la capacidad de diversificación de mercados de exportación que ha caracterizado la estrategia económica nacional en años recientes.


