Tipo de cambio oficial en Cuba se mantiene estable en 24 pesos cubanos por dólar estadounidense, reflejando una volatilidad contenida del 0,38%, significativamente inferior a la volatilidad de referencia del 3,6%. Esta estabilidad nominal contrasta con un contexto macroeconómico complejo caracterizado por contracción económica persistente, presiones inflacionarias elevadas y desequilibrios fiscales estructurales.
Las proyecciones oficiales para 2026 anticipan un crecimiento del 1%, cifra que mantiene la estimación del año anterior pero que no fue alcanzada en periodos recientes debido a la contracción del Producto Interno Bruto. Entre 2020 y 2024, la economía cubana se contrajo un 11%, con una caída adicional del 1,1% en 2024, marcando el segundo año consecutivo de retroceso. Las autoridades reconocen operar en un contexto de "economía de guerra", enfrentando amenazas y riesgos que podrían intensificarse. Las expectativas de crecimiento se fundamentan en mejoras proyectadas para el turismo y los servicios de exportación, particularmente en servicios médicos, que continúan siendo un pilar fundamental para la obtención de divisas.
En materia inflacionaria, el Gobierno prevé un aumento del 10% en los precios del mercado formal para 2026, representando una reducción de cinco puntos porcentuales respecto a la inflación interanual de 14,07% registrada al cierre de 2025. El déficit fiscal estimado asciende a 74,500 millones de pesos cubanos, equivalentes a aproximadamente 3,100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas, cifra similar a la del año anterior. Persisten problemas estructurales como escasez de productos básicos, apagones recurrentes, dolarización creciente y migración elevada.
Autoridades han enfatizado la necesidad de atraer inversión extranjera, prometiendo crear un entorno "más dinámico y transparente" para inversores con mayores facilidades y garantías. Sin embargo, reconocen las dificultades financieras actuales y la complejidad del contexto internacional y doméstico. La estabilidad del tipo de cambio oficial contrasta con dinámicas del mercado paralelo, donde históricamente se han registrado cotizaciones significativamente divergentes, reflejando la brecha entre el valor nominal y las presiones reales de demanda de divisas en la economía.



