Operadores de opciones están realizando apuestas significativas a favor de un repunte en el mercado de bonos de largo plazo, una señal que podría indicar un cambio en la dinámica que ha presionado estos instrumentos durante meses.

La actividad se concentra en el ETF iShares 20+Year Treasury Bond, que replica el comportamiento de bonos con vencimientos superiores a 20 años. Durante el verano se intensificó la compra de opciones de compra, tendencia que se aceleró recientemente con más de 175,000 contratos adquiridos en comparación con menos de 40,000 opciones de venta. Esta proporción 4:1 refleja una postura claramente alcista entre los operadores especializados en derivados.

Los bonos de largo plazo han enfrentado presión sostenida por el aumento en los rendimientos, que alcanzaron máximos de 19 años para el bono a 30 años tras decisiones de política fiscal. El rendimiento del bono a 10 años permanece por debajo de sus máximos de principios de año y del umbral del 5% registrado en 2023, lo que sugiere cierto margen para una corrección alcista. Un operador destacado ejecutó una estrategia de spread alcista comprando 10,000 opciones de compra con precio de ejercicio de 85 dólares por 1 millón de dólares, mientras vendía 15,000 contratos con precio de ejercicio de 90 dólares por 375,000 dólares, ambos con vencimiento en noviembre. Esta estructura limita el riesgo mientras mantiene exposición a un potencial movimiento alcista de hasta 8% hacia niveles no vistos desde marzo.

Para tomadores de decisiones en mercados emergentes, estos movimientos en bonos estadounidenses tienen implicaciones directas. Cambios en los rendimientos de largo plazo influyen en flujos de capital hacia economías regionales, tasas de interés locales y costo de financiamiento corporativo. La intensidad de estas apuestas especulativas sugiere que operadores sofisticados anticipan un giro en la tendencia que ha caracterizado los últimos trimestres, un cambio que podría reconfigurar el panorama de inversión en renta fija a nivel global.