Desastres sísmicos de magnitud significativa en regiones productivas generan efectos económicos que trascienden las estimaciones preliminares de gobiernos locales. En este caso, análisis técnicos recientes indican que los daños en infraestructura podrían ascender entre $30 billones y $40 billones, representando aproximadamente el 2% del Producto Interno Bruto nacional, cifra que supera los cálculos iniciales conforme avanzan las verificaciones en edificaciones y servicios estratégicos.
Los impactos se distribuyen en tres frentes críticos. En el segmento empresarial, se observa caída en ventas, interrupciones operativas y tensiones de liquidez, particularmente en puertos comerciales y corredores agrícolas. Hasta el momento se han reportado cerca de 700 unidades productivas afectadas con pérdidas superiores a $16,000 millones. En el ámbito de los hogares, familias enfrentan ingresos interrumpidos, aumento de gastos en alojamiento y transporte, además de dificultades para acceder a efectivo en zonas donde la infraestructura de telecomunicaciones ha sido comprometida. En infraestructura, los daños incluyen más de 73,400 viviendas averiadas, 12,800 destruidas, afectaciones en 240 centros de salud, 2,200 instituciones educativas, 210 vías, 73 acueductos y 44 puentes vehiculares.
Las interrupciones en cadenas de suministro han generado choques de oferta evidentes. Problemas de abastecimiento y aumentos en costos de transporte elevan precios, especialmente en alimentos y productos agrícolas. Se estima que la emergencia añadirá 10 puntos básicos a la inflación de cierre de año, proyectándola en 6.5% anual, aunque la caída del consumo en áreas afectadas podría mitigar parcialmente este efecto. Proyecciones de crecimiento económico han sido revisadas a la baja del 2.7% al 2.5% para el año en curso, con expectativa de recuperación en el siguiente período del 2.4% al 2.6%, impulsada por actividades de reconstrucción.
La baja cobertura de seguros contra terremotos, con solo el 13% de los hogares asegurados, plantea desafíos significativos para la financiación de la reconstrucción. Expertos señalan que la recuperación económica dependerá de una combinación de financiación oportuna, soluciones flexibles para familias y empresas, y mantenimiento de canales de acceso a crédito y efectivo. Sectores financieros han mantenido operativos cajeros automáticos, corresponsales y otros canales de retiro para mitigar tensiones de liquidez en territorios afectados.



