Colapso en las negociaciones del salario mínimo marca un quiebre institucional en el diálogo social. La Confederación General del Trabajo (CGT) y las centrales de trabajadores (CTA) abandonaron la sesión del Consejo del Salario Mínimo tras rechazar el formato virtual impuesto por la Secretaría de Trabajo, violando los estándares de negociación tripartita recomendados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Con la ausencia de los sindicatos, el Gobierno y el sector empresarial continuaron deliberaciones que resultarán en un aumento fijado por decreto, sin consenso de los trabajadores.
La propuesta sindical demandaba incrementos significativos: $911,000 para julio y $993,000 para diciembre, argumentando que estas cifras reflejan necesidades básicas de subsistencia. En contraste, la oferta empresarial planteaba aumentos del 1.8% en septiembre y 1.7% en octubre, considerados insuficientes por los representantes obreros. Jorge Sola, cotitular de la CGT, denunció que estas ofertas no cubrirían el costo de vida, mientras que la ausencia de altos funcionarios —incluyendo el secretario de Trabajo— fue interpretada como desvalorización del proceso de negociación. La subsecretaria de Trabajo, Claudia Testa, presidió una sesión donde los máximos representantes empresariales fueron reemplazados por delegados, señalando una falta de compromiso institucional con el diálogo de alto nivel.
Esta ruptura expone tensiones estructurales en el modelo tripartito. Los sindicatos enfatizaron la necesidad de reactivar comisiones complementarias del Consejo —Formación Profesional, Empleo y Productividad— como espacios para discutir productividad y condiciones laborales integralmente. La crítica sindical apunta a una preferencia gubernamental por decisiones unilaterales sobre negociación constructiva, planteando un desafío para la gobernanza laboral. Históricamente, los quiebres en el diálogo tripartito en mercados emergentes correlacionan con mayor conflictividad laboral y menor estabilidad en políticas salariales a mediano plazo, según análisis de relaciones industriales. Este precedente sugiere que futuras negociaciones enfrentarán mayor polarización si no se restauran los mecanismos de deliberación presencial y participación equitativa de actores.
