Instituciones bancarias en Argentina experimentan recuperación notable en actividad crediticia, con crecimiento de cartera alcanzando el 10% en términos reales durante el segundo trimestre. Este crecimiento se enfoca principalmente en productos minoristas garantizados, pequeñas y medianas empresas en sectores dinámicos, así como en financiamiento comercial en moneda extranjera, indicando una reconfiguración estratégica de riesgos en un entorno de desinflación progresiva.
La participación de mercado en préstamos se ha consolidado en 12%, representando un incremento de 15 puntos base interanual. Depósitos totales han alcanzado niveles significativos, con crecimiento de 26 puntos base en depósitos privados año tras año. Préstamos en moneda local muestran aumento del 2% secuencialmente, mientras financiamiento en moneda extranjera al sector privado creció 2.5%, equivalente a 2% en términos de moneda dura. Concesión de hipotecas continúa en ascenso, destacando principalmente en préstamos comerciales y financiamiento en divisas.
Desde perspectiva de rentabilidad, ingreso neto ajustado por inflación ha crecido 44.6% respecto al trimestre anterior, impulsado por entorno de menor inflación que permitió mantener ingresos operativos relativamente estables. Rendimiento trimestral sobre patrimonio neto alcanzó 12.2%, comparado con 8.3% del trimestre previo. Sin embargo, calidad de activos sigue siendo desafío crítico: préstamos en mora han aumentado a 6.09%, principalmente en carteras minoristas. Directivos del sector anticipan estabilización hacia 5.5% para finales de año, conforme mejore calidad crediticia de nuevas concesiones.
Perspectiva macroeconómica se apoya en desinflación, progreso en vencimientos de deuda pública y acumulación de reservas internacionales. Para próximo año, se prevé crecimiento del sistema bancario entre 10% y 15% en términos reales, con expectativas de que instituciones superen crecimiento del mercado. Recuperación en préstamos minoristas, liderada por hipotecas y financiamiento automotriz, presenta potencial adicional en segmentos de consumo y tarjetas de crédito, conforme mejore calidad crediticia del sistema.



