Desempeño académico significativamente más bajo caracteriza los resultados de evaluaciones presenciales de ingreso a programas de educación superior, con caídas de puntajes que alcanzan hasta 45 aciertos en comparación con pruebas administradas en línea. Este fenómeno refleja un cambio sustancial en los estándares de selección y plantea interrogantes sobre las variables que inciden en el rendimiento según el formato de examen.
Los descensos más pronunciados se registraron en carreras de alta demanda. Enfermería en una sede regional pasó de 103 a 58 aciertos mínimos; cirujano dentista en otra ubicación descendió de 109 a 65; odontología en la sede central registró caída de 112 a 70 aciertos. Medicina en la facultad principal se estableció en 92 aciertos, 25 puntos por debajo del examen en línea (117) y 19 puntos inferior al promedio histórico (111). Administración de contaduría cayó de 108 a 67, mientras que derecho en una sede regional se redujo de 87 a 46 aciertos. Estos cambios sugieren que las condiciones de aplicación presencial generan dinámicas de desempeño distintas a las del formato digital.
Tasas de selección variaron drásticamente según programa y modalidad. Carreras altamente competitivas como medicina registraron tasas de aceptación de 26.2%, mientras que programas a distancia alcanzaron 82.5% de aceptación. Inasistencia diferenciada caracterizó el proceso: solo 51% de aspirantes convocados a psicología en modalidad a distancia se presentó al examen, evidenciando disparidades en compromiso o accesibilidad según formato educativo. Más de 53,000 aspirantes participaron en el proceso de selección presencial.
Oferta de vacantes experimentó contracción de 1,039 lugares, reduciendo la cantidad de aceptados de 21,962 a 20,923 estudiantes para el ciclo 2026-2027, equivalente a disminución de 4.7%. Esta reducción ocurre en contexto de cambio de metodología de evaluación, sugiriendo que ajustes en formato de prueba generan efectos en cascada sobre disponibilidad de lugares y perfiles de ingreso. Fenómeno plantea preguntas sobre sostenibilidad de capacidad institucional y calibración de estándares de selección en transiciones entre modalidades de evaluación.



