El cierre de operaciones en una planta procesadora de alimentos ha dejado a aproximadamente mil trabajadores en situación de incertidumbre laboral en un municipio bonaerense de 15 mil habitantes, donde la actividad representaba hasta el 80% del movimiento económico local. Al menos 300 empleados ya han recibido notificaciones de despido, mientras que la empresa acumula deudas de tres meses de salarios, aguinaldos y pagos fragmentados que no superan los $100 mil mensuales por trabajador.
Las familias de los empleados mantienen un acampe permanente frente a las instalaciones desde hace varios días, demandando claridad sobre los despidos, el pago de salarios adeudados y la continuidad laboral. Muchos de los afectados son padres de uno a cinco hijos que dependen de estos ingresos para cubrir gastos esenciales como alimentos, servicios de luz, gas y servicios médicos. El impacto trasciende a los empleados directos: comerciantes, prestadores de servicios y proveedores locales enfrentan una contracción económica sin precedentes en la zona.
La deterioración progresiva caracteriza la trayectoria de la empresa desde finales de 2022. Inicialmente implementó un procedimiento preventivo de crisis que nunca se formalizó, seguido de una reducción salarial del 9% a cambio de pagos en ocho cuotas, de las cuales solo se cumplieron dos. En meses recientes, la empresa fragmentó los salarios quincenales en diez cuotas, reduciendo significativamente el poder adquisitivo de los trabajadores y agravando la tensión laboral.
Autoridades municipales han reconocido la crisis y anunciado medidas de asistencia alimentaria para familias con mayores dificultades, además de gestiones con prestadoras de servicios de luz para mitigar el impacto inmediato. Sin embargo, estas acciones paliativas no resuelven la raíz del problema: la necesidad de reactivación laboral o reconversión económica en territorios cuya estructura productiva depende de una sola planta. Este escenario replica un patrón recurrente en economías regionales: la vulnerabilidad de municipios cuya base económica se concentra en una única fuente de empleo, exponiendo a miles de familias a crisis de subsistencia cuando esa actividad se interrumpe.



