Scooters eléctricos completaron más de 117,000 viajes en Ciudad de México durante un período de operación temporal de 60 días, generando datos críticos sobre patrones de movilidad urbana que ahora informan decisiones regulatorias sobre la permanencia de estos vehículos. La Secretaría de Movilidad (Semovi) analiza actualmente cómo integrar esta categoría de transporte en el marco normativo de la capital, tras el cierre de operaciones de los operadores que funcionaron bajo permisos limitados hasta el 31 de agosto.

Los patrones de uso revelan una función específica en la cadena de movilidad: viajes promedio de 15 a 20 minutos cubriendo distancias entre 800 metros y 2.4 kilómetros. Estos trayectos corresponden a desplazamientos de última milla, aquellos que conectan estaciones de transporte público con destinos finales como oficinas, escuelas y viviendas. La concentración de uso entre las 8:00-9:00 de la mañana y las 17:00-19:00 horas coincide con picos de movilidad laboral y escolar, sugiriendo que los scooters funcionaron como solución para distancias que resultan incómodas a pie pero innecesarias para automóvil. Este segmento representa un vacío histórico en la oferta de transporte urbano en ciudades latinoamericanas, donde el salto entre transporte masivo y vehículo privado ha dejado sin opciones a millones de usuarios.

La regulación emergente de Vehículos Motorizados Eléctricos Personales (VEMEPE) enfrenta un desafío de diseño urbano complejo: establecer zonas de circulación, velocidades máximas y protocolos de convivencia con peatones, ciclistas y transporte público. Los datos recopilados durante la operación temporal proporcionan información sobre demanda geográfica, elasticidad horaria y volumen potencial de uso, elementos esenciales para dimensionar infraestructura y establecer límites operacionales. Ciudades como París, Barcelona y Estocolmo han enfrentado desafíos similares, resultando en regulaciones que varían desde restricciones de velocidad en zonas peatonales hasta prohibiciones en horarios nocturnos. La decisión de Semovi sobre el regreso permanente de operadores dependerá de cómo estas regulaciones equilibren la demanda de movilidad flexible con la seguridad vial y el orden urbano. El volumen de uso documentado—más de 1,950 viajes diarios en promedio—indica que existe mercado viable para esta categoría, pero requiere marcos normativos que eviten los conflictos que han generado prohibiciones en otras metrópolis.