Operaciones mineras a 4,000 metros de altura en San Juan dependen de una logística que funciona sin puertos propios ni salida directa al océano. La provincia ha desarrollado un modelo de coordinación de rutas y tiempos de tránsito que garantiza el suministro ininterrumpido a yacimientos donde cada operación requiere al menos tres meses de anticipación. Este desafío ha consolidado a San Juan como aduana mediterránea estratégica para el sector extractivo regional.

Actualmente, cuatro proyectos mineros aprobados representan una inversión de 13,000 millones de dólares en la provincia. A diferencia de inyecciones de capital inmediatas, estos fondos siguen cronogramas de inversión y reingeniería que extienden la vida útil de los yacimientos de 25-30 años a 40-80 años. Esta estructura de largo plazo requiere cadenas de suministro predecibles y eficientes. Las rutas logísticas varían según el tipo de producto: grandes proyectos ingresan por Puerto Zárate (1,100 kilómetros desde San Juan), mientras que mercancías de la Zona Franca de Antofagasta utilizan el paso de Jama, a 360 kilómetros de la frontera y 800 hasta el puerto de Valparaíso.

Uno de los mayores obstáculos operacionales son las cargas sobredimensionadas que no pueden transitar túneles, lo que obliga a desvíos y gestiones de autorización con Gendarmería. La verificación final de mercancías, tanto en importación como en exportación, frecuentemente requiere inspecciones in situ dependiendo del tipo de producto o requerimientos de autoridades competentes. Esta proximidad física entre despachantes de aduana y campamentos mineros es fundamental: permite supervisar el ensamble logístico en condiciones extremas y coordinar la llegada de insumos sin interrumpir la producción. La planificación de cada operación es meticulosa, exigiendo tres meses de coordinación desde la emisión de orden de compra hasta la definición de logística final. En un sector donde cada semana de parada representa pérdidas significativas, esta anticipación estratégica se ha convertido en ventaja competitiva para operadores que dominan las complejidades de la geografía andina.