Autoridades monetarias ejecutaron un canje de deuda por USD 2,000 millones que modifica sustancialmente la composición de activos del banco central, reemplazando instrumentos en moneda local por letras del tesoro atadas al tipo de cambio oficial. La operación, concretada en septiembre, busca ampliar la capacidad de intervención en mercados cambiarios sin necesidad de desprender reservas internacionales, una restricción crítica en contextos de presión sobre la moneda.
Mediante este mecanismo, la autoridad monetaria intercambió su tenencia de letras capitalizables en pesos por dos series de instrumentos dollar-linked: una por USD 800 millones con vencimiento a septiembre de 2026, y otra por USD 1,200 millones con vencimiento a octubre del mismo año. Estos títulos replican el comportamiento del dólar oficial sin que el Estado deba desprenderse de divisas, funcionando como instrumentos de cobertura que pueden ser vendidos en mercados secundarios durante episodios de tensión cambiaria. Consultoras especializadas han señalado que el efecto directo es claro: ampliar el margen de maniobra de la autoridad monetaria en mercados de cobertura, donde ha mantenido una presencia activa durante los últimos meses.
Esta operación no constituye un hecho aislado. Un canje similar por el mismo monto se realizó en julio, indicando una estrategia sostenida de recomposición de pasivos. Desde la perspectiva del tesoro, la maniobra transforma obligaciones en pesos indexadas a tasa fija en instrumentos atados a la evolución del tipo de cambio, reduciendo la exposición a variaciones de tasas de interés pero incrementando la relacionada con la cotización de divisas. La operación se ejecuta en un contexto donde el tipo de cambio mayorista ha superado referencias críticas, reflejando presiones persistentes sobre la moneda local que demandan herramientas de intervención más sofisticadas que las disponibles mediante ventas convencionales de reservas.
