Conocer los métodos anticonceptivos no equivale a usarlos. Esa es la premisa central que Fundación MSI plantea en el marco del Día Mundial de la Salud Sexual, impulsado globalmente por la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS). El reto real, según la organización, no es la falta de información, sino la distancia entre saber que existen opciones y poder convertirlas en decisiones concretas dentro de entornos que, con frecuencia, las bloquean.

Los datos respaldan esa lectura. Según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) del INEGI 2023, el 98.7% de las mujeres en edad fértil conoce algún método anticonceptivo y el 96.6% sabe cómo funciona, pero solo el 47% utilizó protección en su primera relación sexual. Entre adolescentes de 15 a 19 años, esa cifra sube apenas a 66.9%, lo que significa que una de cada tres jóvenes inicia su vida sexual sin protección. La brecha tampoco es exclusiva de las mujeres: la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022 del Instituto Nacional de Salud Pública revela que el 37.8% de los hombres entre 20 y 49 años no usó ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual, y el 38% tampoco lo hizo en la última. "El conocimiento sobre anticoncepción no se traduce automáticamente en protección real, sobre todo entre quienes apenas comienzan su vida sexual o viven en las entidades con menos acceso a servicios. Ahí es donde tiene que actuar la educación en derechos", señaló Claudia Morales, coordinadora de vinculación de Fundación MSI.

A nivel regional, las desigualdades son igualmente pronunciadas. Datos del INEGI muestran una brecha de más de 11 puntos porcentuales en el uso de métodos anticonceptivos entre Ciudad de México y Chiapas, lo que evidencia que el acceso a derechos sexuales y reproductivos sigue siendo un privilegio geográfico. Entre los derechos que con más frecuencia se ejercen de forma incompleta, Fundación MSI identifica el acceso a información sin juicios sobre anticoncepción y prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), el derecho a decidir sobre la maternidad, la confidencialidad en la atención a adolescentes y el acceso a la interrupción legal del embarazo (ILE) donde la ley lo permite. Para reducir estas brechas, la organización opera clínicas en nueve ciudades del país y ofrece atención virtual en todo el territorio nacional. Más información en fundacionmsi.org.mx.