{ "title": "Calidad del aire en ciudades chilenas: brechas regionales y desafíos pendientes", "content": "Monitorear la calidad del aire en tiempo real se ha convertido en una herramienta clave para la toma de decisiones en salud pública y política ambiental en Chile. Según datos reportados por Entorno al 12 de septiembre de 2026, Los Andes registra niveles de dióxido de nitrógeno de 4.39 ppbv y ozono de 6 ppbv, ambos dentro de los rangos aceptables establecidos por la normativa vigente, lo que sitúa a la ciudad en categoría "buena" según el Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP), escala que va de 0 a más de 500 puntos.

Sin embargo, este panorama favorable en Los Andes contrasta con las persistentes brechas ambientales que enfrenta el país. En el sur de Chile, el uso intensivo de leña húmeda continúa siendo la principal fuente de contaminación atmosférica, agravada por factores geográficos y la estabilidad atmosférica vinculada al Océano Pacífico, que dificultan la dispersión de contaminantes. La regulación sobre el uso de leña no ha logrado implementarse de manera efectiva en estas zonas, en parte porque este combustible está profundamente arraigado en la cultura local. En el norte y centro del país, localidades como Coronel y Talcahuano —identificadas como "zonas de sacrificio"— siguen registrando episodios agudos de contaminación por dióxido de azufre (SO₂), a pesar de que los niveles generales han disminuido en las últimas dos décadas.

En materia regulatoria, las restricciones vigentes en contextos de calidad del aire "buena" incluyen la prohibición del uso de calefactores a leña —con excepción de pellets— en la provincia de Santiago y en las comunas de San Bernardo y Puente Alto, además del control de humos visibles. En transporte, se mantienen restricciones permanentes para vehículos sin sello verde dentro del Anillo Américo Vespucio y limitaciones para unidades con sello verde matriculadas antes del 1 de septiembre de 2011. Estas medidas reflejan un marco regulatorio en evolución que, según organismos como la Organización Mundial de la Salud, deberá seguir fortaleciéndose para reducir la mortalidad prematura asociada a la contaminación atmosférica, que a nivel global supera los siete millones de muertes anuales.", "links_preserved": [] }