Panamá protagoniza la mayor operación de ventanilla no soberana estructurada en el país: un préstamo A/B por hasta $500 millones, formalizado entre el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el Banco Nacional de Panamá, con el objetivo de ampliar el acceso al crédito para más de 3,300 pequeñas y medianas empresas. A diferencia de los esquemas tradicionales de deuda soberana, este mecanismo se otorga directamente a Banconal para su canalización hacia sectores productivos, lo que reduce la carga fiscal del Estado y agiliza la llegada de recursos a los beneficiarios finales.

Estructuralmente, CAF participa en el tramo A del crédito y moviliza capital privado internacional para el tramo B, incorporando $400 millones provenientes de siete instituciones financieras globales que ingresan por primera vez al mercado panameño. Este modelo de financiamiento mixto —que combina recursos multilaterales con capital privado— representa una señal de madurez para el ecosistema financiero regional y un referente replicable en otros mercados de América Latina. Al menos el 50% de los fondos se destinará a actividades agropecuarias y agroindustriales en zonas rurales, sectores históricamente subatendidos por la banca comercial convencional.

Más allá del volumen financiero, el programa incorpora una dimensión de equidad de género con impacto medible: se estima que más de 1,000 pymes lideradas por mujeres podrán acceder a estos recursos. Según datos del Banco Mundial, las empresas dirigidas por mujeres en América Latina enfrentan una brecha de financiamiento que supera los $90,000 millones anuales, lo que convierte iniciativas como esta en instrumentos estratégicos de corrección estructural. CAF complementará el financiamiento con asistencia técnica y promoción en el interior del país, apuntando a tres agendas de largo plazo: seguridad alimentaria, sostenibilidad ambiental y transición energética. El mensaje de fondo es claro: la ruralidad latinoamericana no es un problema a resolver, sino un activo productivo que aún no ha alcanzado su pleno potencial.