Completar todas las materias de una licenciatura no equivale, necesariamente, a cerrar el ciclo académico. En México, miles de profesionales han concluido su plan de estudios, se han incorporado al mercado laboral y, sin embargo, mantienen pendiente el trámite de titulación durante años. Este fenómeno, documentado por la Agenda Estadística UNAM 2025, adquiere dimensiones concretas cuando se observa que, de los 35,641 egresados de licenciatura registrados en 2024, solo 27,580 lograron titularse en ese mismo periodo. Ambos indicadores avanzan a ritmos desiguales, y la brecha entre egreso y titulación representa una de las asignaturas pendientes del sistema de educación superior mexicano.

Un programa de titulación conmemorativa puesto en marcha en 2025 por la FES Aragón de la UNAM evidenció la magnitud del rezago: más de 5,000 personas expresaron interés en una convocatoria que originalmente ofrecía 500 espacios. El programa, dirigido a quienes completaron el 100% de sus créditos hace al menos diez años, incorporó a 1,110 egresados en su primera generación, provenientes de las 14 licenciaturas de la Facultad. La primera ceremonia de toma de protesta, celebrada en junio de 2026, entregó 181 títulos, y posteriormente más de mil personas lograron titularse a través de esta vía. Ante la respuesta, la Facultad anunció una segunda generación con capacidad para otros mil participantes.

Detrás de estas cifras existe un patrón estructural que los especialistas han comenzado a documentar con mayor precisión. Según un estudio sobre los factores que dificultan la titulación en universidades mexicanas, la falta de tiempo es el obstáculo más citado, con 45.1% de las respuestas, seguido por la ausencia de asesores calificados (18.6%), problemas personales y carencia de bibliografía (13.7% cada uno) y dificultades económicas (8.9%). A esto se suma que el 45% de los encuestados identificó la falta de organización personal como razón principal para no concluir el proceso. En paralelo, la UNAM ha diversificado sus rutas de titulación: en 2024, el 85.2% de los títulos se obtuvo mediante opciones distintas a la tesis o el examen profesional, frente a aproximadamente el 50% que aún usaba modalidades tradicionales en 2008. Este giro metodológico sugiere que las instituciones están adaptando sus esquemas para reducir la brecha, aunque un reporte sobre educación superior en México proyecta que, de mantenerse las tendencias actuales, solo el 26% de los jóvenes mexicanos obtendrá un título universitario en algún momento de su vida. Para los estrategas de capital humano y los líderes organizacionales, este dato plantea una pregunta relevante: ¿cuánto talento profesional opera sin el respaldo formal de una credencial, y qué implicaciones tiene eso para los modelos de reclutamiento y desarrollo de talento en la próxima década?