Herbalife anunció un programa de recompra de acciones por 250 millones de dólares a ejecutarse en un horizonte de tres años, una decisión que la dirección de la compañía interpreta como una señal de confianza en su trayectoria operativa, aun cuando sus títulos cotizan en dígitos únicos y el balance general acumula presiones significativas. Según reportes de Entorno, este movimiento ocurre en un momento en que la empresa encadena cuatro trimestres consecutivos de crecimiento en ventas, lo que otorga cierta base fundamentada a la apuesta de la administración.

En el segundo trimestre del ejercicio en curso, las ventas netas de Herbalife alcanzaron 1,300 millones de dólares, un incremento del 5.4% interanual —5.8% en moneda constante—, superando las estimaciones del mercado. América Latina lideró el desempeño regional con un alza del 16.6% en ventas netas, seguida por Asia Pacífico con un crecimiento del 15.2%, cifra que escala hasta 23.1% al excluir efectos cambiarios. El EBITDA ajustado se ubicó en 166.6 millones de dólares, rozando el techo del rango proyectado. En paralelo, la compañía avanza en su apuesta por la nutrición personalizada: ha desplegado la plataforma Bioniq GO en once mercados europeos y en Estados Unidos, e incorpora diagnósticos de biomarcadores sanguíneos en el hogar vinculados a su ecosistema Pro2col, señales que apuntan hacia un modelo de negocio con mayor componente tecnológico y de datos.

No obstante, el cuadro financiero presenta tensiones que los estrategas no pueden ignorar. La compañía reportó una pérdida neta de 26.3 millones de dólares en el trimestre, impactada por un cargo extraordinario de 94.6 millones asociado a la cancelación de deuda tras una refinanciación completada en abril. El margen bruto retrocedió al 77.7% desde el 78.0% del año anterior, y el margen de EBITDA ajustado cedió 120 puntos base hasta 12.6%. Las ventas en China colapsaron 24.5% en términos reportados —29.0% en moneda constante—, mientras que la región EMEA registró una contracción del 3.5%. Ante este panorama, la dirección recortó su guía de EBITDA ajustado para el año a un rango de entre 670 y 690 millones de dólares, frente al rango previo de 675 a 705 millones, atribuyendo el ajuste principalmente a la volatilidad cambiaria. A esto se suma una transición en la cúpula financiera: el CFO John DeSimone dejará el cargo a finales de año, siendo relevado por Scott Schaefer a partir del 1 de enero próximo. Con un déficit total de accionistas de 466.9 millones de dólares y más de 2,000 millones en deuda de largo plazo, la recompra de acciones representa tanto una apuesta estratégica como un ejercicio de gestión de señales hacia el mercado en un entorno de alta incertidumbre.