Sectores como el turismo y la manufactura no podrán compensar en el corto ni mediano plazo la pérdida económica derivada del cierre de una de las operaciones mineras más relevantes de Centroamérica. Así lo concluye un estudio elaborado por la Unidad de Análisis Económico del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), presentado ante la Comisión Interministerial de Panamá. El informe, titulado 'Repercusiones socioeconómicas del cierre de operaciones de Cobre Panamá', estima que el turismo requeriría aproximadamente 114.8 años para igualar el aporte anual de la minería, mientras que la manufactura necesitaría alrededor de 86.4 años para alcanzar niveles equivalentes.
El análisis cubre 17 grupos de impacto y examina las consecuencias del cierre en variables críticas como crecimiento económico, empleo, cadenas de proveedores locales, finanzas públicas, exportaciones y medio ambiente. Un hallazgo relevante es que sectores como el comercio, la construcción y el transporte —que en teoría podrían sustituir parcialmente la actividad minera en plazos más cortos— están profundamente interconectados con la cadena de valor de la operación suspendida, lo que los descalifica como alternativas independientes. Esta interdependencia estructural complica cualquier estrategia de diversificación económica acelerada y obliga a replantear los modelos de desarrollo regional.
Entre las recomendaciones del estudio destaca la implementación de una auditoría ambiental internacional permanente con participación equitativa de grupos de interés, en línea con los compromisos adquiridos por Panamá a través del Acuerdo de Escazú, incorporado al marco legal nacional mediante la Ley 125 de 2020. La Comisión Interministerial ha calificado este análisis como el más exhaustivo elaborado hasta la fecha sobre el tema, y lo utilizará como base para que los ministros formulen recomendaciones sobre el futuro de la operación. Para los estrategas regionales e inversores, el caso panameño ilustra un dilema creciente en economías dependientes de recursos naturales: cómo gestionar la transición productiva cuando la actividad extractiva representa un ancla estructural difícil de sustituir en el horizonte de una generación.