Formalización laboral y empleabilidad: el modelo de cooperación bilateral que busca reducir la informalidad

Reducir la informalidad laboral y mejorar la empleabilidad de los trabajadores son dos de los retos más persistentes en las economías latinoamericanas. Perú avanza en una iniciativa de cooperación bilateral con Estados Unidos que busca atacar ambos frentes de forma simultánea, a través de mecanismos concretos como la formación dual, la modernización de sistemas de información del mercado laboral y el fortalecimiento de los servicios de empleo. El encuentro entre el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo peruano y la representación diplomática estadounidense marcó el inicio formal de una agenda que podría convertirse en referente regional.

Entre los ejes más relevantes de la propuesta destaca la formación dual, un modelo que combina la enseñanza en centros educativos con la experiencia práctica directa en empresas. Este esquema, ampliamente documentado por la OCDE como uno de los más eficaces para reducir la brecha entre educación y mercado laboral, permitiría que los programas de capacitación respondan en tiempo real a los perfiles que demandan las actividades productivas. Según datos del Banco Mundial, en América Latina más del 50% de los trabajadores opera en la informalidad, una cifra que se agrava entre jóvenes y empleados de micro y pequeñas empresas (Mypes), precisamente los segmentos prioritarios de esta iniciativa. La cooperación técnica con el Departamento de Trabajo de Estados Unidos apunta también a modernizar los sistemas de información laboral, dotando a los tomadores de decisiones de datos accionables para anticipar las competencias que demandarán los empleos del futuro.

Para los estrategas corporativos e inversores con operaciones en mercados emergentes, esta agenda tiene implicaciones que van más allá de la política pública. Un mercado laboral con mayor formalización, mejor información y trabajadores más capacitados reduce los costos de reclutamiento, mejora la productividad y amplía la base de consumidores con ingresos estables. La inclusión de las Mypes como sujeto central de la cooperación —con acceso a tecnología, capital de trabajo y asistencia técnica— señala una comprensión más sofisticada del ecosistema productivo: la formalización sostenible no ocurre por decreto, sino cuando los pequeños negocios tienen condiciones reales para competir. Modelos similares impulsados en países como Alemania y Corea del Sur demuestran que la articulación entre formación técnica, demanda empresarial y política pública puede acelerar significativamente la transición hacia mercados laborales más inclusivos y productivos.