Exportaciones regionales de Perú crecen 36% impulsadas por minería y agroindustria
Perú registra un desempeño exportador descentralizado sin precedentes recientes: las regiones del interior del país acumularon USD 54,780 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026, un crecimiento del 36% frente al mismo periodo del año anterior. Este resultado posiciona al interior del país como el principal motor del comercio exterior peruano, concentrando más del 86% del valor total exportado a nivel nacional. Para estrategas e inversores, la señal es clara: la geografía del valor exportable en Perú se está redistribuyendo de forma estructural.
Arequipa y Puno encabezan este dinamismo con USD 6,767.1 millones y USD 6,301.8 millones respectivamente, sumando más de USD 13,000 millones en conjunto. Arequipa creció 49.5% interanual, impulsada por cobre, oro y concentrados de plata y plomo; Puno lo hizo en 57.3%, con una canasta exportadora que combina minería con productos agropecuarios como quinua y café, lo que la distingue como un caso de diversificación productiva relevante. En el norte, Áncash reportó el mayor crecimiento porcentual entre las regiones de alto volumen, con un alza del 60.5% hasta USD 5,642.7 millones, mientras que Pasco destacó con un incremento del 94.7%, el más alto del periodo analizado, alcanzando USD 1,989.6 millones. En total, 19 de las regiones del país incrementaron sus exportaciones respecto al mismo periodo de 2025, lo que sugiere un patrón de expansión amplio y no concentrado en pocos polos.
Desde una perspectiva de política comercial y estrategia empresarial, este ciclo exportador plantea preguntas relevantes sobre sostenibilidad y diversificación. La dependencia de commodities mineros —cobre, oro, concentrados— sigue siendo el principal motor, aunque regiones como Ica, con uva, arándano y palta, y Puno, con quinua y café, muestran que la agroindustria puede escalar como vector exportador complementario. McKinsey ha documentado que los mercados emergentes con mayor diversificación exportadora entre sectores primarios y agroindustriales presentan menor volatilidad ante ciclos de precios de materias primas. Para las micro y pequeñas empresas del interior, el reto inmediato es acceder a cadenas de valor internacionales que hoy están siendo construidas desde las grandes regiones exportadoras, una ventana de oportunidad que los próximos dos a tres años definirán si se aprovecha o se cierra.