Informalidad laboral y recaudación fiscal: los grandes retos pendientes de América Latina

Reducir la informalidad laboral y mejorar la recaudación tributaria se han convertido en los ejes centrales de la agenda económica de Perú, en un contexto donde más del 70% de la Población Económicamente Activa (PEA) trabaja fuera de los esquemas formales. Esta cifra supera ampliamente el promedio regional de América Latina, que ronda el 50%, según estimaciones del propio gobierno peruano y datos consistentes con reportes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Para un país que ha registrado avances macroeconómicos sostenidos en las últimas décadas, el nivel de informalidad representa una paradoja estructural que limita tanto la productividad como la cohesión social.

Entre las medidas anunciadas destaca la conformación de un equipo de Comisionados de Alto Nivel con un mandato de nueve meses para generar recomendaciones en áreas críticas: formalización laboral, acceso al financiamiento, gestión de inversión pública y cumplimiento tributario. En materia de inversión, el gobierno reconoció que Perú destina casi tres veces más recursos que el promedio latinoamericano, pero enfrenta serias deficiencias en la ejecución y en la llegada de beneficios a los usuarios finales. Este diagnóstico coincide con hallazgos del Banco Mundial, que ha señalado reiteradamente que la calidad del gasto público en la región es tan determinante como su volumen. En paralelo, las autoridades identificaron un déficit significativo de cumplimiento fiscal entre segmentos de la población con ingresos formalmente detectables, lo que comprime la base tributaria disponible.

Para estrategas corporativos e inversores con operaciones en América Latina, el caso peruano ofrece señales relevantes sobre la dirección que podrían tomar las políticas económicas en la región durante los próximos años. La presión por ampliar bases tributarias sin elevar tasas, combinada con incentivos a la formalización, configura un entorno regulatorio en transición que afectará los modelos de contratación, la estructura de costos laborales y las relaciones con proveedores en mercados como México, Colombia y Brasil. Organizaciones como el Foro Económico Mundial han advertido que la informalidad no es solo un problema fiscal, sino un freno directo a la innovación y la adopción tecnológica en economías emergentes, lo que eleva la urgencia de marcos de formalización efectivos y sostenibles.