Confianza constructora en mínimos: señales de alerta para el mercado inmobiliario

Constructores de vivienda en Estados Unidos atraviesan su peor momento de confianza en un año. El Índice de Mercado de Viviendas —elaborado por la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas (NAHB) en conjunto con Wells Fargo— cayó a 32 puntos en septiembre, tres puntos por debajo del registro anterior y el nivel más bajo desde septiembre de 2022. El dato superó a la baja las proyecciones de economistas, que anticipaban un piso de 34, lo que refuerza la señal de que el deterioro del sector es más profundo de lo esperado.

Detrás del descenso convergen al menos tres presiones estructurales. Primera: las tasas hipotecarias fijas a 30 años promediaron 6.76% en la última semana medida, el nivel más alto en más de un año, impulsadas por el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años, que tocó 5.041%, máximo desde julio de 2007. Segunda: los costos de materiales de construcción siguen al alza, agravados por aranceles sobre importaciones. Tercera: la escasez de mano de obra se intensifica; en algunos mercados, la aplicación más estricta de leyes migratorias está disuadiendo incluso a trabajadores con estatus legal de presentarse en obras. El resultado es un sector atrapado entre costos crecientes y demanda comprimida: el porcentaje de constructores que reportan reducciones de precios escaló al 38% —desde 35% en agosto—, con un descuento promedio sostenido del 6% por sexto mes consecutivo, mientras que el uso de incentivos de venta alcanzó el 66%.

Para estrategas e inversores en México y América Latina, estas señales merecen atención más allá de la coyuntura estadounidense. Históricamente, los ciclos de contracción inmobiliaria en EE. UU. transmiten efectos hacia mercados emergentes a través de tres canales: remesas —que sostienen parte de la demanda de vivienda en estados como Jalisco, Michoacán y Guanajuato—, flujos de inversión institucional en real estate y expectativas de tasas globales que encarecen el financiamiento local. Con el indicador de ventas futuras de la NAHB desplomándose seis puntos hasta 37 y el tráfico de compradores potenciales estancado en 23, la señal prospectiva apunta a que la moderación del sector se extenderá al menos durante los próximos trimestres. Los tomadores de decisiones en el sector inmobiliario regional deberían incorporar este escenario en sus modelos de riesgo y en sus estrategias de financiamiento para 2025 y 2026.