Infraestructura carretera en el Bajío: señales de cambio para la logística del centro de México

Proyectos de infraestructura vial de gran escala están redefiniendo la ecuación logística del centro de México. El gobierno federal ha confirmado la construcción de una carretera alterna de 81 kilómetros entre el Arco Norte y San Juan del Río, Querétaro, con una inversión de 26,862 millones de pesos. El inicio de obra está programado para noviembre de 2026 y la entrega estimada para abril de 2030, lo que sitúa este proyecto en el horizonte de planificación estratégica de cualquier empresa con operaciones en el corredor México-Bajío.

El contexto cuantitativo justifica la intervención. En junio de 2026, el tramo México-Querétaro sobre la carretera Federal 57 registró la circulación de 1,246,620 camiones de carga y 152,534 unidades de pasajeros, con un crecimiento anual cercano al 6%. Estas cifras posicionan a esta ruta como una de las arterias logísticas más congestionadas del país, donde conviven flujos de mercancías y pasajeros que difícilmente pueden separarse con la infraestructura actual. La nueva vía no sustituirá a la Federal 57, sino que operará como una opción complementaria, con el objetivo declarado de reducir hasta 60 minutos el tiempo de traslado hacia San Juan del Río.

Este proyecto forma parte de un programa carretero más amplio de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) para el periodo 2025-2030, que contempla un presupuesto total de 100,631 millones de pesos destinados a la construcción de 802 kilómetros de autopistas en 18 obras. De ellas, cuatro ya están concluidas, diez en ejecución y cuatro por iniciar, entre las que se incluye esta ruta alterna. Para estrategas corporativos e inversores con posiciones en manufactura, distribución o desarrollo inmobiliario industrial en el Bajío, el calendario de ejecución —y los riesgos de desviación en plazos— será una variable crítica a monitorear en los próximos tres años.