Fondos inmobiliarios apuestan por deuda comercial ante señales de recuperación del sector
Gestoras de inversión especializadas en bienes raíces comienzan a identificar oportunidades en segmentos que acumulan presión desde el ciclo de alza de tasas iniciado en 2022. Uno de los focos de atención es el mercado de préstamos garantizados por inmuebles comerciales, donde las valuaciones comprimidas y el deterioro temporal de portafolios han generado puntos de entrada que algunos fondos consideran atractivos en perspectiva de mediano plazo.
En ese contexto, el Fondo de Ingresos Inmobiliarios de Baron Capital registró un rendimiento del 12.18% en acciones institucionales durante el segundo trimestre de 2026, superando al Índice de REIT de EE. UU. de MSCI, que avanzó 11.84% en el mismo período. Morningstar clasifica al fondo como el segundo mejor en su categoría desde su creación en diciembre de 2017. La administración sostiene que el sector inmobiliario atraviesa el inicio de una recuperación sostenida, apoyada en valuaciones atractivas, mayor actividad de fusiones y adquisiciones, balances financieros sólidos y condiciones de deuda en mejora. También reconoce al sector como potencial beneficiario de la expansión de infraestructura vinculada a inteligencia artificial, un vector de demanda que analistas del World Economic Forum y McKinsey han señalado como estructural para la próxima década.
Dentro de este análisis, los fondos especializados observan con particular atención a los vehículos de deuda hipotecaria comercial, cuyas acciones han sufrido caídas superiores al 30% en los últimos doce meses en algunos casos, generando una brecha entre precio de mercado y valor intrínseco de los activos subyacentes. Para estrategas corporativos e inversores institucionales, la pregunta relevante no es si el sector tocó fondo, sino cuánto del ajuste ya está descontado y qué catalizadores —normalización de tasas, reactivación transaccional, refinanciamientos— pueden acelerar la recuperación de valuaciones en el horizonte 2026-2028.