Camiones autónomos eléctricos escalan hacia flotas comerciales de miles de unidades

Automatizar el transporte de carga pesada dejó de ser un experimento de laboratorio: hoy opera bajo contratos comerciales reales en tres continentes. Una alianza estratégica entre un gigante de semiconductores y una startup sueca especializada en movilidad eléctrica autónoma busca escalar una flota que actualmente cuenta con cientos de camiones activos en rutas de Estados Unidos, Europa y Medio Oriente, con clientes reales del sector logístico.

Según las proyecciones de la compañía operadora, la flota alcanzará entre 1,500 y 2,000 unidades hacia 2028. Más relevante aún es la estimación interna que señala que aproximadamente el 80% de la demanda de sus clientes puede ser automatizada de forma realista en el mediano plazo. Este dato reencuadra el debate sobre la autonomía vehicular en logística: ya no se trata de si es técnicamente posible, sino de a qué velocidad puede escalar el modelo de negocio. Según el Foro Económico Mundial, el transporte autónomo podría generar ahorros de hasta 300,000 millones de dólares anuales en la cadena de suministro global para 2030.

Para América Latina, donde la infraestructura logística representa uno de los mayores cuellos de botella para la competitividad —el Banco Mundial estima que los costos logísticos en la región equivalen al 18% del PIB, frente al 8% en economías desarrolladas—, la maduración de este modelo en mercados anglosajones y europeos marca el reloj para que operadores, reguladores e inversores locales comiencen a diseñar estrategias de adopción. La pregunta para los estrategas corporativos no es si esta tecnología llegará, sino cuándo sus cadenas de suministro estarán listas para recibirla.