Estándares climáticos globales en transición: lo que las empresas deben anticipar

Múltiples marcos internacionales de sostenibilidad se encuentran en proceso de revisión simultánea, generando un momento de inflexión para las empresas que reportan emisiones, gestionan cadenas de valor o buscan validar compromisos climáticos. Desde la contabilidad de gases de efecto invernadero hasta los estándares de naturaleza y economía circular, el ecosistema normativo voluntario está siendo rediseñado con implicaciones directas para la estrategia corporativa en México y América Latina.

En el frente de la contabilidad de emisiones, el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GEI) cerró recientemente una primera consulta pública sobre contabilidad consecuencial para electricidad, y anticipa la publicación de un borrador para el estándar de Acciones e Instrumentos de Mercado hacia el segundo trimestre de 2027. Este enfoque introduce reglas para contabilizar beneficios climáticos que trascienden las operaciones directas, incluyendo inversiones en cadenas de suministro no cubiertas por marcos de reporte existentes. Paralelamente, el Estándar de Contabilidad y Reporte Corporativo —pilar del sector desde 2001— está siendo revisado para alinearse con la serie ISO 14064, con un borrador unificado proyectado también para 2027. El Estándar de Cadena de Valor Corporativa (Alcance 3), clave para medir emisiones fuera del control directo de las empresas, tiene prevista su consulta pública para la segunda mitad de 2026, aunque podría ajustarse por el proceso de unificación con ISO. En materia de remociones, el Estándar de Sector de Tierras entrará en vigor el 1 de enero de 2027, ofreciendo una metodología actualizada para reportar proyectos de captura de carbono.

En el ámbito de la naturaleza, alrededor de treinta empresas ya cuentan con objetivos validados por los Marcos Basados en la Ciencia para la Naturaleza (SBTN, por sus siglas en inglés), señal de una adopción temprana que anticipa mayor presión regulatoria y de inversionistas. La Organización Internacional de Estandarización (ISO) ha reanudado trabajos en un estándar para emisiones de cero neto, mientras que plataformas de créditos voluntarios como Verra reportan un interés renovado de desarrolladores de proyectos. Para los estrategas corporativos, el mensaje es claro: la ventana para posicionarse proactivamente ante estos marcos —antes de que se vuelvan requisitos de reporte obligatorio o condiciones de acceso a financiamiento— es estrecha. Las organizaciones que integren estos estándares en sus sistemas de gestión hoy estarán mejor posicionadas para responder a las exigencias de clientes globales, reguladores y mercados de capital en los próximos tres a cinco años.