Auge exportador en México: crecimiento desigual entre estados y sectores
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelan que entre abril y junio las exportaciones de las entidades federativas alcanzaron 195,260.7 millones de dólares, consolidando un ciclo expansivo que, sin embargo, distribuye sus beneficios de forma marcadamente asimétrica entre los estados del país.
Jalisco encabezó el avance con un incremento del 130.8% respecto al mismo periodo del año anterior, seguido por Chihuahua con 87.3% y Guerrero con 67.1%. En el extremo opuesto, nueve entidades registraron retrocesos: Quintana Roo acumuló la caída más pronunciada con -75.1%, mientras Morelos (-48.6%), Hidalgo (-18.7%) y la Ciudad de México (-10.1%) también cerraron el trimestre en terreno negativo. Esta brecha no responde únicamente al tamaño de cada economía estatal, sino a la composición sectorial de su oferta exportable y a su grado de integración en cadenas de valor globales.
Desde una perspectiva sectorial, el dato más significativo para estrategas e inversores es el desplazamiento relativo de la industria automotriz por parte del sector electrónico. Las exportaciones de equipo de computación, comunicación, medición, componentes y accesorios electrónicos crecieron 124.4% anual hasta alcanzar 70,463.1 millones de dólares, representando el 36.1% del total exportado. El sector de equipo de transporte, históricamente dominante, creció apenas 3.9% y aportó el 28.9%. En conjunto, ambos sectores concentraron el 65% de las exportaciones estatales, pero con velocidades de expansión radicalmente distintas. El sector manufacturero en su conjunto explicó el 92.5% del total y creció 32% interanual, mientras la minería avanzó 48.3% y el agropecuario retrocedió 3.1%.
Para los tomadores de decisiones, este escenario plantea una pregunta estratégica central: ¿qué estados están posicionados para capturar la siguiente ola de inversión en manufactura de alto valor? La aceleración del nearshoring, documentada por McKinsey y el Banco Interamericano de Desarrollo como una tendencia estructural post-pandemia, favorece a entidades con infraestructura logística, capital humano técnico y ecosistemas industriales consolidados. Los datos del segundo trimestre sugieren que la ventaja competitiva en exportaciones mexicanas se está reconfigurando en tiempo real, y que las brechas actuales entre estados podrían ampliarse si no se interviene con políticas de desarrollo industrial diferenciadas por región.



