Vehículos eléctricos comerciales ligeros amplían su versatilidad con carrocerías modulares

Vehículos eléctricos de uso comercial ligero están redefiniendo su propuesta de valor al incorporar arquitecturas de chasis abierto que permiten múltiples configuraciones de carrocería. Esta tendencia, visible en ferias especializadas como SOLUTRANS 2025 en Europa, señala un cambio estructural en cómo los fabricantes conciben la movilidad de última milla para sectores como construcción, jardinería, logística urbana y servicios de alimentos.

Entre las configuraciones que ganan tracción destaca el volquete ligero de aluminio —una variante compacta del camión de volteo tradicional— junto con unidades tipo food truck y camper comercial. Estas adaptaciones responden a una demanda creciente de flotas urbanas que requieren versatilidad operativa sin sacrificar eficiencia energética. Según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), las ventas globales de vehículos comerciales eléctricos ligeros crecieron 35% en 2023, con Europa liderando la adopción regulatoria a través de zonas de bajas emisiones en más de 320 ciudades.

Desde una perspectiva técnica, las especificaciones que definen la competitividad de esta nueva generación incluyen capacidades de carga útil superiores a 1,000 kg, radios de giro menores a 6 metros para operación urbana eficiente, y sistemas de carga rápida en corriente continua que permiten recargas del 10% al 80% en menos de 35 minutos. Baterías en rangos de 51 a 71 kWh ofrecen autonomías WLTP de entre 300 y 420 km, parámetros que comienzan a cerrar la brecha de utilidad frente a equivalentes de combustión interna. Para los estrategas de flota y los tomadores de decisión en logística urbana, el horizonte apunta a plataformas modulares capaces de soportar hasta 10 tipos de carrocería distintos, lo que transforma el vehículo comercial eléctrico en una infraestructura adaptable más que en un activo de propósito único.