Movilidad eléctrica de última milla: el reto regulatorio que definirá la transición urbana
Autoridades de movilidad en el Estado de México evalúan la incorporación de vehículos eléctricos compactos de fabricación nacional para atender trayectos cortos de uso social: traslados escolares, visitas médicas y recorridos al mercado. La Secretaría de Movilidad local analiza la viabilidad técnica de estos automóviles como alternativa a motocicletas y mototaxis en los llamados 'viajes de última milla', aquellos desplazamientos que conectan nodos de transporte masivo con hogares, escuelas y centros de salud que quedan fuera de las rutas convencionales.
Detrás de esta iniciativa opera el concepto de 'viajes de cuidado', que engloba los desplazamientos cotidianos vinculados a la gestión del hogar y el cuidado de personas. Según datos del INEGI, más del 70% de estos trayectos en zonas urbanas y periurbanas son realizados por mujeres, lo que convierte a este segmento en un indicador crítico para evaluar la equidad en las políticas públicas de movilidad. Desde una perspectiva técnica, los vehículos eléctricos compactos ofrecen ventajas operativas relevantes para este perfil de uso: autonomías superiores a los 120 kilómetros por carga y costos operativos que, de acuerdo con estimaciones del sector, pueden ser hasta cinco veces menores que los de un automóvil de combustión interna. Para políticas enfocadas en trayectos frecuentes y cortos, el costo por kilómetro resulta tan determinante como el precio de adquisición.
Sin embargo, la implementación enfrenta obstáculos regulatorios y de seguridad que condicionan su escala. Organizaciones especializadas han señalado deficiencias en los estándares de seguridad pasiva de algunos vehículos eléctricos compactos producidos en México, advirtiendo sobre el riesgo de lesiones graves en siniestros viales y exigiendo requisitos más rigurosos en las Normas Oficiales Mexicanas aplicables. Este debate trasciende el diseño del vehículo: tiene implicaciones directas sobre las condiciones bajo las cuales podría estructurarse cualquier servicio de transporte público o semipúblico basado en esta tecnología. Análisis comparativos internacionales indican que los países que logran alinear regulación, infraestructura de carga y modelos de financiamiento accesible son los que aceleran con mayor eficacia la transición hacia flotas urbanas sostenibles. México, con su extensa red de transporte informal y una demanda creciente de alternativas económicas, atraviesa un momento en que las decisiones regulatorias de los próximos meses definirán el ritmo de adopción para la próxima década.



