Dualidad cambiaria en Bolivia: señales de transición estructural en un contexto de contracción

Bolivia atraviesa un momento de inflexión en su política cambiaria. En la apertura de la jornada, el dólar estadounidense se cotiza en promedio a 11.69 bolivianos en el mercado paralelo, sin variación respecto al cierre anterior, aunque con un avance semanal de 0.43% y una variación interanual de 72.84%. Esta brecha acumulada entre el tipo de cambio oficial —fijado en Bs 6.96— y los valores de mercado refleja una tensión estructural que el gobierno ha comenzado a gestionar mediante un proceso gradual de unificación cambiaria.

El Banco Central de Bolivia publica diariamente valores referenciales que se sitúan alrededor de Bs 9.21 para la compra y Bs 9.40 para la venta, lo que evidencia el distanciamiento progresivo del tipo de cambio oficial respecto a las operaciones comerciales reales. La volatilidad actual del mercado cambiario se ubica en 11.35%, significativamente por debajo de la referencia histórica de 44.93%, lo que sugiere una estabilización temporal. Este proceso está respaldado, en parte, por el anuncio de un financiamiento externo de 4,500 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo para el periodo 2026-2028, que ha generado expectativas de mayor liquidez en el sistema financiero.

Sin embargo, las perspectivas macroeconómicas siguen siendo adversas. El Banco Mundial anticipa una contracción del PIB boliviano de -1.1% para 2026, mientras que la CEPAL proyecta un crecimiento marginal de apenas 0.5%. El Fondo Monetario Internacional ha advertido que la inflación podría superar el 15% si no se controla la emisión monetaria, en tanto el gobierno proyecta una inflación de hasta 17% y se ha fijado como meta reducir el déficit fiscal al 7%. Para los estrategas corporativos y los inversores con exposición en la región andina, Bolivia representa un caso de estudio sobre los riesgos y oportunidades que emergen en economías que transitan de esquemas de control cambiario hacia modelos de mayor flexibilidad, en un entorno de contracción económica y presión inflacionaria sostenida.