Negociaciones arancelarias entre México y EU enfrentan resistencia desde Washington
Tensiones en las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos amenazan con frenar avances clave en materia arancelaria. El punto de fricción se concentra en los gravámenes aplicados al acero, aluminio y automóviles —tres sectores estratégicos para la economía mexicana—, donde la postura del Secretario de Comercio estadounidense ha bloqueado el progreso de un acuerdo que ambas naciones venían construyendo.
Para México, las implicaciones van más allá de la coyuntura diplomática. Una reducción arancelaria en estos rubros representaría un acceso más competitivo al mercado estadounidense, el principal destino de las exportaciones mexicanas, que en 2024 superaron los 500 mil millones de dólares según datos del Banco de México. La parálisis en las conversaciones genera incertidumbre que ya se refleja en las proyecciones de inversión extranjera directa hacia el sector manufacturero, particularmente en los corredores industriales del norte y el Bajío.
Ante este escenario, las autoridades mexicanas enfrentan el desafío de diseñar estrategias de negociación que equilibren las presiones internas de sus industrias con las condiciones que Washington está dispuesto a aceptar. Expertos en comercio internacional advierten que prolongar el estancamiento podría erosionar la ventaja competitiva que México ha construido como plataforma de manufactura para el mercado norteamericano, en un contexto global donde otras economías emergentes compiten activamente por atraer inversión industrial.



