Cooperación regional y nearshoring redefinen la agenda empresarial de América Latina
Treinta y un centros de comercio mundial y 41 delegados de América Latina se reunieron en Monterrey para analizar las fuerzas que están reconfigurando el entorno de negocios regional. La agenda del encuentro abarcó desde el futuro del T-MEC hasta la relación económica entre China y América Latina, pasando por el fenómeno del nearshoring y el papel de las zonas francas como vectores de desarrollo. El resultado fue un diagnóstico colectivo que refleja tanto las oportunidades como las tensiones que enfrentan los mercados latinoamericanos en un contexto geopolítico y comercial en transformación.
Entre los temas de mayor peso analítico destacó el debate sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Los panelistas coincidieron en que, a pesar de la posibilidad de revisiones anuales, el acuerdo mantendrá su vigencia durante la próxima década, lo que otorga certidumbre relativa a las cadenas de suministro regionales. En paralelo, se discutió el nearshoring: aunque la demanda de espacios industriales y logísticos sigue siendo estructuralmente sólida, los especialistas anticipan un ritmo de crecimiento más moderado respecto al observado en años recientes. Según datos de CBRE, México absorbió más de 4.5 millones de metros cuadrados de espacio industrial en 2023, cifra que ilustra la magnitud del fenómeno, pero también la necesidad de gestionar expectativas a mediano plazo.
Otro eje central fue la relación económica entre China y América Latina, un vínculo que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima superará los 700,000 millones de dólares en intercambio comercial para 2035. Los participantes subrayaron que la región debe trascender el modelo exportador de materias primas y priorizar la atracción de inversión directa, con énfasis en la transferencia de tecnología en sectores como comunicaciones y energías alternativas. Esta reorientación estratégica es consistente con las recomendaciones del Foro Económico Mundial, que en su informe de competitividad global identifica la sofisticación productiva como palanca crítica para el desarrollo latinoamericano.
Desde la perspectiva de modelos de negocio, el encuentro también exploró cómo los centros de comercio internacional pueden funcionar como nodos de vinculación para pequeñas y medianas empresas, conectando ecosistemas locales con redes globales. Casos provenientes de ciudades medianas de Colombia y de parques industriales en México demostraron que la marca y la red asociada generan diferenciales medibles en ocupación y valor por metro cuadrado, independientemente del tamaño o ubicación del mercado. Este hallazgo tiene implicaciones directas para inversores y desarrolladores inmobiliarios que evalúan proyectos en mercados secundarios de la región, donde la infraestructura de conectividad internacional puede convertirse en un activo diferenciador de primer orden.



