Pueblos industriales abandonados: cuando el cierre energético deja comunidades enteras en el olvido
Soto de la Barca, en Tineo, Asturias, concentra en pocas hectáreas una de las narrativas más reveladoras sobre los costos humanos de la transición energética. Lo que fue una comunidad planificada de aproximadamente 500 personas —con escuela, cine, alberca, parroquia, club social y consultorio médico— hoy sobrevive con apenas 24 vecinos entre edificios cubiertos de grietas y maleza. Su historia no es una anomalía: es un patrón que se repite en territorios donde la economía local fue construida en torno a una sola industria.
Construida en 1965 sobre el río Narcea e impulsada por el empresario Higinio González, la central térmica generó 250 empleos directos y articuló una comunidad que alcanzó su punto más alto de producción en el año 2000, con 3,855 GWh, suficientes para abastecer cientos de miles de hogares. El diseño arquitectónico del conjunto, obra de Ramón Vázquez Molezún, reflejaba la ambición de un modelo industrial que parecía destinado a perdurar. Sin embargo, la producción cayó a 916 GWh en 2014, y en 2020 la planta se desconectó definitivamente de la red eléctrica, eliminando cerca de 180 empleos directos e indirectos de golpe.
Lo que ocurrió después ilustra con precisión los fallos sistémicos que acompañan a los procesos de reconversión territorial. En 2023, el Instituto para la Transición Justa asignó 3.5 millones de euros del Plan de Recuperación para rehabilitar 14 viviendas y establecer un modelo de vivienda colaborativa. Sin embargo, la convocatoria quedó desierta por plazos vencidos y ausencia de documentación técnica por parte de la empresa encargada del proyecto urbano. El concejal de Urbanismo calificó la cesión como un 'regalo envenenado'. Para finales de 2025, las obras concluyeron pero los fondos se agotaron sin que existiera un plan de rescate consolidado. El caso plantea una pregunta estructural que trasciende a Asturias: ¿pueden los fondos de transición justa ser efectivos sin mecanismos robustos de gobernanza local y acompañamiento técnico? Según el Foro Económico Mundial, más de 15 millones de empleos en Europa están vinculados a sectores intensivos en carbono que enfrentarán cierres progresivos antes de 2035. La gestión de esas comunidades será uno de los desafíos de política pública más complejos de la próxima década.



