Quejas por seguros médicos y de auto escalan en México ante alzas de primas y negativas de cobertura

Presiones inflacionarias sobre las primas de seguros de gastos médicos mayores se han convertido en el principal detonador de cancelaciones de pólizas en México, de acuerdo con el análisis más reciente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). El fenómeno no es aislado: al cierre del segundo trimestre de 2026, el sector asegurador acumuló 26,863 reclamaciones formales, un incremento de 7.76% frente a las 24,928 registradas en el mismo periodo del año anterior. El monto total reclamado escaló de 2,087 millones de pesos a 2,386 millones, lo que representa un crecimiento de 14.31% en términos económicos, una señal de que los conflictos no solo son más frecuentes sino también de mayor valor individual.

Más allá de los seguros de salud, el segmento de daños a automóviles concentra el mayor volumen de quejas activas. Los motivos recurrentes apuntan a tres fricciones estructurales: negativas de las aseguradoras para cubrir siniestros, tiempos de reparación que exceden los plazos comprometidos y diferencias en los montos reconocidos para reparaciones. Este patrón refleja una brecha creciente entre las expectativas del asegurado y los criterios de ajuste aplicados por las compañías, un problema que organismos como la OCDE han identificado como factor de erosión de confianza en mercados aseguradores de economías emergentes.

Un dato metodológico relevante que la Condusef ha precisado es la diferencia entre las quejas que llegan directamente al organismo regulador y las que aparecen en el Buró de Entidades Financieras. Este último incorpora reclamaciones que las propias aseguradoras reportan a través del Registro de Unidades de Atención Especializada (REUNE), lo que amplía el universo estadístico y puede distorsionar comparaciones directas. Para los directivos del sector financiero y asegurador, este contexto plantea una agenda clara: la transparencia en criterios de cobertura y la agilidad en la resolución de siniestros serán variables competitivas determinantes en un mercado donde el usuario mexicano muestra una disposición creciente a escalar sus inconformidades ante instancias regulatorias.