Aranceles estadounidenses golpean exportaciones de joyería peruana y aceleran diversificación
Exportaciones peruanas de joyería y orfebrería acumularon 37.6 millones de dólares entre enero y agosto de 2026, cifra que representa una contracción del 58.5% frente a los 90.6 millones registrados en el mismo período del año anterior. El principal factor detrás de este retroceso es la drástica reducción de los envíos hacia Estados Unidos, mercado que, pese a concentrar el 51.3% del total exportado, registró una caída del 74.1% en sus compras: de 74.7 millones de dólares en 2025 a apenas 19.3 millones en 2026. La imposición de barreras arancelarias por parte de Washington ha expuesto con nitidez el grado de concentración comercial que caracteriza a este sector productivo peruano.
Frente a este escenario, México emerge como el nuevo ancla de las exportaciones joyeras del país andino. Con compras por 12.9 millones de dólares —un incremento del 37.5%— el mercado mexicano ya representa el 34.4% del total exportado y se consolida como el segundo destino más relevante del rubro. Otros mercados muestran señales igualmente alentadoras: Ecuador creció 183.8%, España un 38.1% y Bolivia un 3.2%. En total, los envíos peruanos llegaron a 44 destinos durante el período analizado, lo que sugiere que la diversificación geográfica, aunque aún incipiente, está ganando tracción como respuesta estructural a la vulnerabilidad frente a un solo mercado dominante.
Desde una perspectiva estratégica, el caso peruano ilustra un dilema que enfrentan múltiples economías exportadoras de la región: la concentración en un único socio comercial genera eficiencias de corto plazo, pero amplifica la exposición ante cambios de política comercial o ciclos de demanda. Según datos del mercado global, el sector joyero mundial alcanzó un valor de 101.4 mil millones de dólares en 2025, con Suiza, India e Italia liderando la oferta y Hong Kong como principal comprador. Perú ocupa el puesto 42 en el ranking mundial de exportadores y el quinto lugar en América Latina, detrás de México, República Dominicana, Bolivia y Panamá. Para mejorar esa posición, los especialistas del sector coinciden en que la agenda de transformación debe incluir tres ejes simultáneos: aseguramiento del abastecimiento de materias primas con trazabilidad, incorporación de tecnología en los procesos productivos y desarrollo de diseños con identidad propia —aprovechando recursos como el ópalo andino y otras piedras preciosas locales— que permitan competir por valor agregado y no solo por precio en los mercados internacionales.



