Agroexportaciones peruanas se estancan ante riesgos climáticos y techo de mercado

Perú atraviesa un punto de inflexión en su sector agroexportador. Tras registrar su mejor resultado histórico en 2025 con USD 15,013 millones —un alza del 17.3% respecto al año previo—, las proyecciones oficiales del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) anticipan que 2026 cerrará en torno a la misma cifra, sin lograr una superación significativa del récord. Entre enero y agosto, los envíos acumularon USD 8,334 millones, apenas un 2.3% más que en el mismo periodo anterior, lo que confirma una marcada desaceleración en la curva de crecimiento del sector.

Los productos no tradicionales continúan siendo el motor exportador, con USD 7,559 millones acumulados al octavo mes del año. Las paltas lideran con USD 1,343 millones, seguidas por arándanos frescos (USD 1,050 millones) y uvas frescas (USD 816 millones). Destaca el desempeño de los arándanos, con un crecimiento interanual del 47.9%, así como la quinua con 21.6% y las uvas con 17.6%. En el segmento tradicional, el café sin tostar concentra USD 702 millones de los USD 775 millones totales exportados. Estados Unidos se mantiene como el principal destino, y junto a Países Bajos, España, Chile y Reino Unido concentra la mayor parte del valor exportado, con diez mercados absorbiendo el 78.9% del total.

Sin embargo, el factor climático introduce una variable de riesgo estructural que los estrategas del agronegocio no pueden ignorar. El Banco Central de Reserva del Perú proyecta una caída del 1.5% en el sector agropecuario para 2026, atribuible al Fenómeno El Niño, que ya genera lluvias anómalas, altas temperaturas y riesgos sanitarios sobre los cultivos de exportación. Los frutales de la costa —arándanos, paltas y mangos— son los más expuestos, al igual que la producción de papa, arroz y el sector avícola. La referencia histórica es elocuente: durante el episodio de El Niño de 1997-1998, la producción agropecuaria acumuló una caída del 0.7% entre enero y julio de ese año. Para los inversores y operadores logísticos del sector, el escenario 2026-2027 exige una revisión de coberturas de riesgo climático, diversificación de zonas productivas y mayor inversión en infraestructura de riego tecnificado como condición de resiliencia competitiva.