Congestión vial en Centroamérica: freno silencioso a la productividad empresarial
Moverse dentro de las principales ciudades de Centroamérica se ha convertido en una carga económica medible y creciente. Según un informe de la Federación de Cámaras de Comercio del Istmo Centroamericano (Fecamco), la congestión vial en capitales como Ciudad de Guatemala, San Salvador, Tegucigalpa, San José y Ciudad de Panamá incrementa en más del 10% los costos operativos de las empresas y consume entre dos y tres horas diarias del tiempo productivo de los trabajadores. El estudio, basado en encuestas a empresarios, empleados y estudiantes universitarios, ofrece uno de los diagnósticos más sistemáticos sobre movilidad urbana en la región y sitúa el problema como una variable crítica de competitividad, no solo de infraestructura.
Cinco de cada diez trabajadores en la región dedican más de dos horas diarias a sus desplazamientos; de ese grupo, el 60% supera las tres horas de tránsito cotidiano. Las brechas entre ciudades son significativas: en Ciudad de Guatemala, quienes recorren más de 10 kilómetros promedian tres horas y 10 minutos de viaje al día, en parte por la fragmentación del sistema de transporte público. Ciudad de Panamá registra dos horas y 20 minutos, y San Salvador, dos horas y 10 minutos, con déficits particulares en rutas nocturnas. San José y Tegucigalpa, aunque con distancias medias menores a 10 kilómetros, enfrentan congestión crónica que genera alta incertidumbre en los tiempos de llegada, un factor que los modelos de gestión de talento y logística just-in-time no pueden ignorar.
Detrás del colapso vial hay una ecuación demográfica y de inversión pública que se ha desbalanceado de forma sostenida. Guatemala lidera el parque automotor regional con más de 5.3 millones de vehículos; El Salvador reporta 2.15 millones con una tasa de crecimiento anual del 6.73%, según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial. Honduras, Costa Rica y Panamá muestran tendencias similares, todas por encima de la capacidad de expansión de la infraestructura vial existente. Para el sector empresarial, las consecuencias son directas: el 76% de los empresarios centroamericanos reporta que la congestión afecta negativamente su logística, distribución y abastecimiento, con el comercio como el sector más golpeado, seguido de la industria y los servicios. Ante este escenario, la movilidad urbana deja de ser un tema de política pública periférica y se convierte en una variable estratégica que los directorios y los equipos de operaciones deben incorporar en sus modelos de planeación a mediano plazo.



