Ciberseguridad e Inteligencia Artificial: Responder antes del ataque
Por Empresas2030
¿Qué ocurre cuando una empresa descubre que sus sistemas son vulnerables, pero necesita horas o días para identificar los equipos afectados y corregir el problema? En ciberseguridad, el tiempo de respuesta puede determinar el alcance de un incidente. La inteligencia artificial (IA) está acelerando las capacidades de los atacantes, pero también abre nuevas posibilidades para que las organizaciones detecten riesgos, analicen información y actúen con mayor rapidez.
Para Jorge López, vicepresidente de Tanium para Latinoamérica, el desafío consiste en reducir la distancia entre identificar una amenaza y responder a ella. La disponibilidad de herramientas avanzadas no basta si las empresas carecen de visibilidad sobre sus activos tecnológicos, mantienen sistemas desactualizados o dependen de procesos que dificultan la toma de decisiones.
La IA ha elevado la velocidad y la escala de las amenazas. Los ataques pueden apoyarse en técnicas automatizadas para perfeccionar el phishing, desarrollar código malicioso o explotar credenciales comprometidas. Frente a esta evolución, las organizaciones necesitan fortalecer sus mecanismos de prevención, pero también conocer con precisión qué ocurre en sus sistemas y qué acciones deben ejecutar ante una vulnerabilidad.
La capacidad de responder en tiempo real forma parte de la propuesta tecnológica de Tanium. La compañía surgió de la experiencia de sus fundadores en BigFix, donde identificaron las dificultades para administrar grandes volúmenes de información a escala. A partir de esa experiencia, el tiempo real se convirtió en un principio central de su arquitectura, una característica que adquiere mayor relevancia cuando la IA acelera tanto las amenazas como las decisiones necesarias para contenerlas.
Atlas: inteligencia aplicada a la operación
Uno de los desarrollos de Tanium es Atlas, una solución que incorpora capacidades de inteligencia artificial para facilitar el análisis de información y apoyar la ejecución de acciones de seguridad. Su objetivo es ayudar a los equipos a interpretar escenarios complejos, identificar prioridades y reducir el tiempo que transcurre entre el diagnóstico y la respuesta.
López explica que Atlas utiliza la información disponible para proponer acciones y habilitar una automatización controlada. Esto permite definir cómo y dónde ejecutar determinadas medidas, de acuerdo con el nivel de riesgo y la importancia de los sistemas involucrados. La automatización, por tanto, no implica necesariamente delegar todas las decisiones a la tecnología: las organizaciones pueden establecer distintos grados de autorización y supervisión.
La herramienta también incorpora interfaces interactivas que permiten formular preguntas en lenguaje natural. Un operador puede consultar, por ejemplo, qué equipos son vulnerables ante una amenaza recién identificada. Esta posibilidad facilita el acceso a información relevante sin exigir que cada consulta dependa de procesos técnicos complejos.
La IA también puede contribuir al análisis predictivo de escenarios. Según López, tareas que antes podían requerir semanas o meses de trabajo pueden agilizarse mediante procesos automatizados. El beneficio depende de la calidad de los datos, de la configuración de las herramientas y de la capacidad de los equipos para validar los resultados y convertirlos en decisiones operativas.
De la visibilidad a la capacidad de respuesta
La adopción de estas soluciones exige resolver problemas que preceden a la inteligencia artificial. Una empresa necesita saber qué dispositivos están conectados, qué software utilizan, cuáles presentan vulnerabilidades y qué privilegios tienen sus usuarios. Sin un inventario confiable y una visión actualizada de sus activos, la detección de riesgos y la aplicación de medidas correctivas pueden quedar incompletas.
Por ello, la estrategia de ciberseguridad debe integrar la actualización continua de los sistemas, la autenticación multifactor, el control de privilegios, la gestión de identidades y el monitoreo permanente. Estas medidas reducen las oportunidades de acceso no autorizado y ayudan a contener incidentes. La automatización puede acelerar su aplicación, pero requiere reglas claras, supervisión y criterios para determinar qué acciones necesitan autorización humana.
La relevancia de estas capacidades es evidente en sectores como banca, telecomunicaciones y comercio minorista, donde la disponibilidad de los servicios, la protección de información y la continuidad operativa tienen consecuencias directas. Además, las exigencias regulatorias aumentan la presión para demostrar que existen controles efectivos, inventarios actualizados y mecanismos capaces de responder ante incidentes.
Sin embargo, López advierte que incorporar inteligencia artificial no debe convertirse en un objetivo por sí mismo. Las empresas necesitan identificar los procesos en los que estas herramientas generan valor y justificar la inversión mediante resultados verificables. El criterio debe ser operativo: resolver un problema concreto, reducir tiempos de respuesta, mejorar el control o disminuir la exposición al riesgo.
La evolución de la ciberseguridad dependerá, en buena medida, de la capacidad de combinar datos confiables, visibilidad tecnológica y automatización con decisiones bien fundamentadas. Atlas representa la apuesta de Tanium por integrar esas capacidades en la operación diaria. Su efectividad, como la de cualquier solución de este tipo, estará vinculada a la calidad de la información disponible, los procesos de cada organización y la claridad con la que se definan sus límites de actuación.
En una etapa en la que los ataques pueden desarrollarse con mayor rapidez, las empresas necesitan que sus mecanismos de defensa evolucionen al mismo ritmo. La inteligencia artificial ofrece herramientas para acortar los tiempos de análisis y respuesta, pero no sustituye una estrategia de seguridad sólida: la hace más efectiva cuando existe una base tecnológica confiable, responsabilidades definidas y capacidad para comprobar que las acciones adoptadas reducen el riesgo.


