Reforma tributaria y política monetaria global presionan el tipo de cambio en Colombia

Dos fuerzas convergentes están determinando el comportamiento del peso colombiano frente al dólar: la postura restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos y la incertidumbre generada por una reforma fiscal doméstica que aún no logra consenso legislativo. Este cruce de variables coloca al tipo de cambio colombiano en una posición de alta sensibilidad, relevante no solo para tesoreros corporativos, sino para cualquier organización con exposición a mercados internacionales o financiamiento en divisas.

Desde la perspectiva externa, la Reserva Federal mantuvo su tasa de interés en un rango de entre 3.75% y 4%, con dos de sus miembros votando a favor de un incremento adicional. Este contexto, combinado con un crecimiento del PIB estadounidense del 3.4% en el tercer trimestre y una inflación PCE de 3.6% anual, eleva las probabilidades de un nuevo ajuste en diciembre —estimadas en torno al 75% al 85%—, lo que fortalece al dólar frente a monedas emergentes. El real brasileño se depreció 0.7% en el mismo período, y el peso mexicano tocó su nivel más bajo desde mediados de 2025, lo que ilustra que la presión no es exclusiva de Colombia, sino un fenómeno regional. El precio del petróleo Brent, que superó los USD 117 por barril ante tensiones en el estrecho de Ormuz, no logró compensar el deterioro del apetito inversor por activos de riesgo.

En el frente doméstico, el Gobierno colombiano presentó la denominada Ley de Rescate, un proyecto orientado a reducir el déficit fiscal del 9.4% al 7.2% del PIB hacia 2027. La propuesta contempla que aproximadamente el 70% del ajuste provenga de recortes al gasto público, mientras que el resto recaería sobre el decil de mayor ingreso, con medidas como un impuesto a bebidas azucaradas a partir de 2028 y mecanismos de normalización tributaria. Las resistencias en el Congreso han generado una prima de riesgo perceptible en el mercado cambiario. Paralelamente, el Banco de la República optó por mantener su tasa de referencia en 12.25% —con una votación dividida de cuatro contra tres—, en contracorriente con las expectativas de buena parte de los analistas, lo que añade otra capa de complejidad a la lectura macroeconómica. Para los equipos de planeación financiera y los consejos de administración, el escenario exige revisar coberturas cambiarias, anticipar escenarios de presupuesto con bandas de volatilidad más amplias y monitorear de cerca el avance legislativo de la reforma fiscal, cuya aprobación o rechazo podría ser el factor diferenciador en la dirección del tipo de cambio durante los próximos trimestres.