Regulación ambiental obsoleta permite que emisiones tóxicas crezcan sin freno

Emisiones de dióxido de azufre provenientes de las refinerías petroleras en México registraron un incremento del 67% en las últimas dos décadas, según datos analizados por especialistas en política ambiental. El aumento no ocurre a pesar de la regulación vigente, sino en parte gracias a ella: la norma aplicable al sector ha quedado técnicamente rezagada respecto a los estándares internacionales, lo que permite que la contaminación atmosférica escale en paralelo con el crecimiento de la producción de combustibles.

Este escenario expone una brecha estructural en la gobernanza ambiental mexicana. Mientras países de la OCDE han endurecido progresivamente sus límites de emisiones para refinerías —alineándose con marcos como el de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos o las directivas de la Unión Europea—, México mantiene umbrales permisivos que no reflejan el consenso científico actual sobre los efectos del dióxido de azufre en la salud respiratoria y cardiovascular de las poblaciones cercanas a instalaciones industriales. La Organización Mundial de la Salud ha documentado que incluso exposiciones moderadas a este compuesto incrementan el riesgo de enfermedades pulmonares crónicas.

Para los estrategas de política pública y los directivos del sector energético, el debate sobre la actualización normativa tiene implicaciones que van más allá del cumplimiento regulatorio. Una reforma de los límites de emisiones obligaría a inversiones en tecnología de desulfurización y modernización de procesos, con impacto directo en los costos operativos y en la competitividad del sector frente a proveedores internacionales que ya operan bajo estándares más exigentes. La presión creciente de organismos multilaterales, inversionistas ESG y mercados de exportación que exigen trazabilidad ambiental sugiere que la actualización normativa no es solo una necesidad de salud pública, sino una condición cada vez más urgente para la viabilidad comercial del sector energético nacional.