Sobreoferta aérea en Latinoamérica presiona rentabilidad del sector logístico

Señales de desequilibrio estructural emergen en el mercado de carga aérea latinoamericano: la oferta de espacio crece a un ritmo que la demanda no logra absorber, generando los índices de utilización más bajos entre todas las regiones del mundo. Según datos del sector correspondientes a septiembre, las aerolíneas de Latinoamérica y el Caribe registraron un incremento del 6.7% en el tráfico de carga —medido en toneladas-kilómetro transportadas—, mientras que la capacidad disponible se expandió un 7.6%. El resultado: un factor de ocupación del 34.3%, inferior al de cualquier otra región analizada. Asia-Pacífico opera al 50.7%, Europa al 54.6% y Medio Oriente al 44%, lo que evidencia una brecha competitiva significativa para los operadores regionales.

Esta tendencia se profundiza al analizar el acumulado enero-septiembre: el tráfico de carga creció apenas 1.7% en ese período, frente a un aumento del 4.8% en capacidad. La ocupación promedio cayó a 34.7%, una reducción de 1.1 puntos porcentuales respecto al año anterior. En contraste, el mercado global mostró un comportamiento opuesto durante septiembre: la demanda internacional creció 8.6% mientras la capacidad solo aumentó 2.7%, elevando la utilización global al 47.9%. Norteamérica lideró el crecimiento regional con un alza del 11.8% en tráfico, impulsada por la recuperación de la actividad manufacturera y los nuevos pedidos de exportación, que alcanzaron niveles no vistos en más de cinco años según indicadores globales de producción industrial.

Para los estrategas del sector logístico y las cadenas de suministro en la región, el escenario plantea dos presiones simultáneas. Por un lado, la sobreoferta de espacio aéreo ofrece mayor disponibilidad y potencial de negociación para embarcadores; por otro, el entorno de costos operativos se deteriora: el precio del combustible de aviación registró un incremento del 17.5% mensual y acumuló un alza del 103.4% interanual, con un costo promedio de 184.5 dólares por barril en septiembre. Los ingresos unitarios por carga, incluyendo recargos, crecieron un 25.9% respecto al año anterior, un ritmo insuficiente para compensar la presión energética. Para los directivos que diseñan estrategias de abastecimiento y distribución en Latinoamérica, este desequilibrio entre oferta, demanda y costos define el horizonte de decisiones críticas en el corto y mediano plazo.