Ecosistemas regionales de innovación en Europa captan inversión récord

Regiones europeas históricamente rezagadas en materia de innovación están cerrando la brecha con los ecosistemas más maduros del continente, según datos del informe anual del EIT Regional Innovation Scheme (RIS). Durante 2025, las empresas respaldadas por este programa atrajeron 579 millones de euros en inversión externa, lo que representa un incremento del 147% respecto al año anterior. El dato no es menor: señala que los modelos de desarrollo de ecosistemas regionales, cuando se articulan con redes de conocimiento, talento y capital, pueden generar rendimientos acelerados incluso en geografías con menor tradición emprendedora.

Desde su creación en 2014, el programa ha mejorado las competencias de aproximadamente 400,000 personas, respaldado la creación o desarrollo de 7,410 empresas y facilitado la captación acumulada de 3,810 millones de euros en inversión externa. En 2025 específicamente, 71,445 personas participaron en programas educativos vinculados al ecosistema, mientras que 910 empresas emergentes fueron creadas o escaladas con apoyo del esquema. Estos números ilustran una dinámica que el Foro Económico Mundial ha identificado como crítica para la próxima década: la descentralización de la innovación hacia regiones que antes dependían de los grandes centros tecnológicos. La apertura de seis nuevos centros de acceso local —que incorporaron 112 socios y conectaron a 166 startups con oportunidades de red— refuerza la hipótesis de que la infraestructura de proximidad es tan determinante como el capital para activar ecosistemas.

Para estrategas corporativos e inversores con visión de mediano plazo, el modelo europeo ofrece señales aplicables más allá de sus fronteras. Latinoamérica, con ecosistemas como el de México, Colombia y Brasil en distintas etapas de madurez, enfrenta desafíos estructurales similares: concentración geográfica de la innovación, brechas de talento especializado y acceso desigual a redes de capital. Casos como el de .lumen —una startup rumana que desarrolló gafas de navegación con inteligencia artificial para personas con discapacidad visual, probadas en más de 30 países— demuestran que la periferia puede generar innovación con alcance global cuando cuenta con los vínculos correctos. McKinsey ha documentado que los ecosistemas regionales con anclas institucionales sólidas generan entre 1.5 y 2 veces más startups supervivientes a cinco años que aquellos que dependen exclusivamente de capital privado sin soporte estructural. Esa es, quizás, la lección más transferible del modelo analizado.