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Eficiencia hídrica en centros de datos: por qué optimizar el enfriamiento no cierra la brecha del agua

Redaccion E30·23/6/2026
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Eficiencia hídrica en centros de datos: por qué optimizar el enfriamiento no cierra la brecha del agua

Nvidia ha desarrollado un sistema de enfriamiento que utiliza agua tibia para reducir el consumo hídrico dentro de sus centros de datos. Según Josh Parker, director de sostenibilidad de la compañía, la tecnología permite eliminar "prácticamente todo el consumo de agua" al interior de las instalaciones, al bombear refrigerante en circuito cerrado a 45°C —temperatura adecuada para los chips— y enfriarlo pasivamente con aire exterior sin necesidad de evaporación ni ventiladores adicionales. En condiciones climáticas favorables, esto podría traducirse en una reducción del 100% en el uso de agua en sitio. Sin embargo, esta afirmación merece una lectura más crítica desde la perspectiva de la sostenibilidad corporativa.

El problema de fondo es metodológico: Nvidia mide el consumo hídrico trazando una línea alrededor del perímetro del centro de datos. Lo que ocurre dentro se contabiliza; lo que sucede fuera, no. Esta delimitación excluye dos vectores críticos: la generación eléctrica y la fabricación de semiconductores. Las plantas de gas natural consumen 1.17 litros de agua por kilovatio-hora generado; las de carbón, 2.2 litros. Las presas hidroeléctricas, que aportan cerca del 10% de la energía a centros de datos, pierden 6.8 litros por kilovatio-hora por evaporación en sus embalses. Dado que los combustibles fósiles generan aproximadamente la mitad de la electricidad que consumen estos centros, el ahorro hídrico en instalación representa, en el mejor de los casos, entre una cuarta parte y un tercio del consumo total real. Dicho de otro modo: la solución de Nvidia es técnicamente sólida, pero aborda una fracción del problema sistémico.

Para los estrategas corporativos y los responsables de sostenibilidad, esta distinción tiene implicaciones directas en la forma en que se reportan y auditan las métricas ESG. Conforme los marcos regulatorios —como la taxonomía verde de la Unión Europea o los estándares del GRI— avanzan hacia una contabilidad hídrica de ciclo completo, las empresas que solo midan el consumo en sitio quedarán expuestas a revisiones de sus declaraciones de impacto. La transición hacia energía eólica y solar, que requiere apenas 0.01 litros por kilovatio-hora, emerge como la palanca de mayor efecto sobre la huella hídrica agregada de la infraestructura de inteligencia artificial. Algunas iniciativas de geotermia mejorada, que utilizan agua "degradada" no aprovechable de otro modo, apuntan también como alternativas a seguir. Entorno ha documentado este debate como parte del análisis sobre los límites reales de las promesas de sostenibilidad en la industria tecnológica.

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