NEO
Nacionales

Crisis energética en Cuba: tercer colapso eléctrico total en seis meses

Redaccion E30·6/7/2026
Compartir:LinkedInXWhatsAppFacebook
Crisis energética en Cuba: tercer colapso eléctrico total en seis meses

Cuba atraviesa su tercer apagón total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en seis meses —el octavo desde finales de 2024— en una señal inequívoca del deterioro estructural de su infraestructura eléctrica. La Unión Eléctrica de Cuba confirmó la desconexión completa del SEN mientras investiga las causas del colapso, que dejó sin servicio a aproximadamente 9.6 millones de personas en todo el territorio nacional.

La magnitud del impacto varía según la región: en La Habana los cortes pueden extenderse hasta 24 horas continuas, mientras que en provincias del interior las interrupciones superan las 70 horas. Este escenario se desarrolla sobre una base económica ya deteriorada, marcada por escasez de alimentos, medicamentos y combustible, además de una inflación persistente que erosiona la capacidad de respuesta tanto del Estado como de los hogares.

Detrás de la fragilidad del sistema eléctrico cubano hay una combinación de factores estructurales de largo plazo. Siete centrales termoeléctricas con más de 40 años de operación concentran la mayor parte de la generación, con altos índices de falla y requerimientos de mantenimiento que el país no puede sostener. A esto se suma la dependencia de grupos electrógenos alimentados con diésel importado, cuyo suministro enfrenta restricciones derivadas, en parte, del bloqueo petrolero estadounidense, según señalan las autoridades cubanas.

Frente a este panorama, el gobierno ha impulsado una diversificación de la matriz energética mediante energía solar fotovoltaica. Entre 2025 y principios de 2026 se instalaron 56 parques solares, lo que elevó la participación de esta fuente del 3% al 10% de la producción total. La meta oficial es alcanzar el 15% de energías renovables para finales de 2026. Sin embargo, el ritmo de transición no ha sido suficiente para compensar el envejecimiento de la infraestructura convencional ni para garantizar la estabilidad del suministro en el corto plazo. Para los analistas de infraestructura energética, el caso cubano ilustra un riesgo sistémico que ninguna estrategia de renovables puede resolver sin una rehabilitación paralela de la red de transmisión y distribución.

Sigue leyendo