Presiones sobre el tipo de cambio: qué esperar del peso mexicano hacia 2026
Nearshoring e inversión extranjera podrían fortalecer la moneda mexicana en el mediano plazo
Presiones estructurales sobre el tipo de cambio mexicano apuntan hacia un fortalecimiento del peso en el mediano plazo, según proyecciones de analistas y organismos financieros. Los especialistas identifican tres vectores principales que podrían modificar la trayectoria de la moneda: el nearshoring como flujo de inversión directa, la flexibilización de tasas…

Presiones estructurales sobre el tipo de cambio mexicano apuntan hacia un fortalecimiento del peso en el mediano plazo, según proyecciones de analistas y organismos financieros. Los especialistas identifican tres vectores principales que podrían modificar la trayectoria de la moneda: el nearshoring como flujo de inversión directa, la flexibilización de tasas de interés en Estados Unidos hacia finales de 2025 y 2026, y el crecimiento económico nacional tras un período de menor dinamismo.
Estimaciones de instituciones financieras convergen en un rango de 19.30 a 20.50 pesos por dólar para el cierre de 2026. La Secretaría de Hacienda proyecta 19.70 pesos, mientras que Banorte estima 19.30. Analistas consultados por el Banco de México prevén entre 20.00 y 20.50 pesos, y Citi México sitúa el rango entre 19.50 y 20.20 pesos. Este consenso refleja expectativas de debilitamiento del dólar a nivel global más que fortalecimiento del peso, aunque la magnitud de la depreciación varía según escenarios de política monetaria estadounidense y renegociación de tratados comerciales.
Factores macroeconómicos adicionales incluyen proyecciones de crecimiento del PIB nacional entre 1.15% y 1.4% tras un período de contracción relativa, así como la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y políticas arancelarias estadounidenses. La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 7.75%, ligeramente por encima del estándar de referencia de 7.5%, indicando inestabilidad moderada en los mercados de divisas. Estos elementos sugieren que la trayectoria del peso mexicano dependerá menos de dinámicas locales aisladas y más de la interacción entre ciclos de inversión global, decisiones de política monetaria en Washington y competitividad comercial regional.
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