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Volatilidad cambiaria y acumulación de reservas: el dilema de la política monetaria en mercados emergentes

Presiones alcistas en divisas desafían el equilibrio entre estabilidad de precios y fortaleza externa

Presiones alcistas en los mercados cambiarios han generado nuevos máximos nominales en divisas, reflejando tensiones estructurales en economías emergentes que enfrentan simultáneamente objetivos de desinflación y acumulación de reservas internacionales. En los últimos días, el tipo de cambio oficial ha experimentado incrementos sostenidos, con variaciones semanales cercanas al 1.3% y

Redaccion E30·24/7/2026
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Volatilidad cambiaria y acumulación de reservas: el dilema de la política monetaria en mercados emergentes

Presiones alcistas en los mercados cambiarios han generado nuevos máximos nominales en divisas, reflejando tensiones estructurales en economías emergentes que enfrentan simultáneamente objetivos de desinflación y acumulación de reservas internacionales.

En los últimos días, el tipo de cambio oficial ha experimentado incrementos sostenidos, con variaciones semanales cercanas al 1.3% y movimientos acumulados en el año que superan el 2.9%. Este comportamiento contrasta con una inflación acumulada significativamente mayor, lo que sugiere una apreciación real de la moneda local en términos nominales. El volumen de negociación en segmentos de contado ha alcanzado niveles importantes, con transacciones superiores a USD 460 millones diarios, indicando presión genuina en la demanda de divisas. Paralelamente, los dólares financieros —particularmente el "contado con liquidación"— han mostrado dinámicas de mayor volatilidad, aproximándose a máximos históricos y evidenciando diferencias crecientes entre segmentos de mercado.

La estrategia de intervención de autoridades monetarias ha pivotado hacia una mayor flexibilidad cambiaria, aunque con límites definidos por bandas de flotación establecidas en torno a USD 1,836. Las compras acumuladas de divisas en lo que va del año han superado los USD 12,700 millones, excediendo las metas establecidas con organismos internacionales en USD 4,700 millones. Sin embargo, el ritmo de intervención se ha moderado recientemente, con promedios diarios de USD 35 millones en las últimas cuatro sesiones, tras picos de compra récord a mediados de julio. Este cambio de ritmo refleja una evaluación de trade-offs: mantener presión sobre la acumulación de reservas versus permitir ajustes cambiarios que reduzcan distorsiones de precios relativos.

La fortaleza del superávit comercial —que ha superado USD 2,000 millones en cinco de los seis primeros meses del año— constituye el fundamento de esta estrategia. Estos flujos externos positivos han permitido que las autoridades monetarias acumulen reservas sin recurrir a endeudamiento adicional, lo que ha resultado en upgrades de calificación por parte de agencias internacionales. Sin embargo, la volatilidad externa reciente ha impactado con mayor intensidad en activos denominados en divisas, generando presiones sobre la demanda de cobertura cambiaria. Esta dinámica sugiere que futuras intervenciones podrían reactivarse si la aversión global al riesgo se intensifica, transformando la flexibilidad cambiaria en un instrumento contracíclico más que en una política de largo plazo. La recuperación económica desigual registrada en datos de actividad de mayo añade complejidad al escenario, limitando la capacidad de generar presión inflacionaria desde la demanda interna, lo que mantiene la desinflación como prioridad de política.

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